Hernán, albañil: "No tenemos profesionales, contraté uno y a los 15 días lo tengo de baja, es el grave problema que tenemos"

La odisea de los reformistas en España: hay una enorme lista de espera para hacer obras pero se enfrentan a la cruda realidad de no encontrar personal cualificado

Hernán, albañil

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Hernán, albañil

José Manuel Nieto

Publicado el - Actualizado

4 min lectura

El testimonio de Hernán Mora, un albañil con décadas de experiencia, resuena como una alarma en el sector de la construcción en España. "No tenemos profesionales. He contratado uno, ha estado 15 días y lo tengo de baja, es el grave problema que tenemos", lamenta durante su intervención en el podcast 'Sector Oficios Podcast'. Su caso expone una contradicción del mercado laboral actual: una alta demanda de reformas y una alarmante escasez de mano de obra cualificada y comprometida.

Una vocación nacida de una factura

La historia de Hernán en la albañilería no es vocacional, sino el resultado de una "casualidad". Llegado de Ecuador en 1997, se estableció en Tarazona (Zaragoza) y compró una casa en mal estado. La sorpresa llegó con la factura de la reparación del tejado: 1.800.000 pesetas, unos 11.000 euros de la época. "Vi que había un chollo en la albañilería", confiesa. Esa cifra le hizo renunciar a su trabajo y empezar desde abajo como peón en una empresa constructora.

Su progresión fue meteórica. A pesar de no saber "nada de la albañilería", su determinación le llevó a fundar su propia empresa como autónomo en tan solo un año y medio. "Tuve la suerte de entrar en una gran empresa de Tarazona. Estuve trabajando una temporada, entré de peón", recuerda. Pronto empezó a gestionar sus propias reformas, especializándose en la rehabilitación íntegra de viviendas.

toAlbañil en formación

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Del éxito a la quiebra por la crisis

En los años del boom, el negocio de Hernán prosperó hasta contar con 19 personas trabajando para él, la mayoría compatriotas ecuatorianos que ya eran albañiles en su país de origen. "Teníamos encargados que era como si yo estaba en esa obra", explica sobre las claves de su crecimiento. Sin embargo, la crisis de 2008 golpeó su empresa de forma "durísima", obligándole a cerrar y liquidar a toda su plantilla. "Ahí quebré porque tuve que liquidar a toda esa gente, se fue un montón de dinero", relata.

Yo quiero contratar un oficial, yo no lo encuentro"

Tras un parón en el que tuvo que trabajar en una fábrica, Hernán resurgió y volvió a levantar su negocio, ahora con la ayuda de sus hijos. Pero el panorama ha cambiado radicalmente. El problema ya no es la falta de clientes, sino la de trabajadores. "Ahora me encuentro con que no hay gente, no tenemos profesionales para dar lo que nosotros exigimos", afirma. La situación es tan crítica que se ha topado con bajas laborales prolongadas e inesperadas, como una "psicológica que no le entiendo", que merman su capacidad de trabajo. "Yo quiero contratar un oficial, yo no lo encuentro", sentencia.

“A mí no me enseñó nadie”

Una visión complementaria es la de Antonio Novoa, otro albañil autónomo que aprendió el oficio "mirando". "A mí no me enseñó nadie. No se paraba a nadie a enseñarme. Yo tenía que mirar, que es lo que no hay ahora", cuenta en el mismo espacio. A diferencia de Hernán, él sí tuvo un contacto temprano con el oficio a través de su padre y una casa de oficio, pero su verdadero aprendizaje fue a base de "mirar" a los oficiales con los que trabajaba. Novoa defiende que un peón de albañil en España debe tener la ambición de progresar para mejorar su situación.

Autónomo

Autónomo

Este veterano profesional, que se hizo autónomo hace dos años y medio, pone el foco en la calidad frente a la rapidez. "Yo no miro si voy a sacar más o menos, miro la calidad del trabajo", destaca. Su filosofía choca con la falta de interés que percibe en la juventud: "Les falta esa base de decir, ya que estoy aquí en la construcción, voy a intentar aprender disciplina". La realidad es que, como afirmaba otro profesional, un albañil profesional debería estar cobrando más de 2.800 euros, un sueldo que solo se alcanza con habilidad y compromiso.

Apuesten por la construcción porque si no se va a acabar"

Ambos coinciden en que el sector ha evolucionado y "no es tan duro como antes", gracias a la nueva maquinaria. Sin embargo, la falta de relevo generacional es una amenaza real. Por ello, Antonio Novoa lanza un mensaje directo a los jóvenes: "Que apuesten por la construcción porque si no se va a acabar". Subraya que es un oficio que, con responsabilidad y seriedad, ofrece estabilidad para "llevar una familia adelante, pagar tus impuestos, tener tu casita, tus coches". La pregunta que queda en el aire es quién construirá y reformará las casas del mañana.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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