EXPOSICIÓN EL ROTO
El Roto busca reflejar su "voluntad humanista" en su exposición en Madrid
El pintor y dibujante Andrés Rábago (Madrid, 1947), más conocido como El Roto, ha reunido más de 200 de sus obras, firmadas con tres seudónimos, en una de exposición inaugurada este jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en la que expresa su "voluntad humanista", ha explicado en rueda de prensa.
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El pintor y dibujante Andrés Rábago (Madrid, 1947), más conocido como El Roto, ha reunido más de 200 de sus obras, firmadas con tres seudónimos, en una de exposición inaugurada este jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en la que expresa su "voluntad humanista", ha explicado en rueda de prensa.
Organizada en colaboración con el Centro de Arte José Guerrero, "OPS, El Roto, Rábago: Una microhistoria del mundo" podrá visitarse hasta el 7 de mayo y está comisariada por el escritor Óscar Curieses.
Las obras reunidas abarcan su producción desde la década de los setenta hasta la actualidad. Con la firma OPS, su primer heterónimo, engloba su labor como dibujante que "todavía esta aprendiendo". Son dibujos sin textos explicativos -debido a la censura franquista- publicados en revistas alternativas como "La Codorniz", "Triunfo" o "Hermano Lobo".
La serie de dibujos cómicos "Bestiario", que cierra a mediados de los ochenta su primera etapa, se da la mano con obras anteriores de su serie "Parentescos", que aborda con amargura las relaciones paternofiliales, con sus retratos y autorretratos o con su colección "Parejas", donde se aprecian las influencias dadaístas.
Con la llegada de la democracia empieza a firmar como El Roto y a añadir texto a sus dibujos de forma "calibrada" y "exigente", ha explicado hoy. "Ahí también hay un cierto trabajo literario, aforístico", ha señalado.
Son esas las viñetas que lo hicieron conocido a nivel nacional, principalmente gracias a su publicación durante casi treinta años en el diario"El País", en las que repasa la actualidad hasta el presente y entre las que destacan sus dibujos críticos con el sistema capitalista de la serie "La nueva vigilancia".
Por último, su fase pictórica, en la que toma el lienzo como superficie y comienza utilizar el color firmando con su apellido, Rábago. En estas obras el pintor ofrece su faceta más espiritual y contemplativa.
Personajes solitarios en espacios liminales como estaciones o bares desiertos, emparentados con el estilo de Hopper, De Chirico o Magritte, ilustran una etapa en la que la crítica política desaparece para acercarse más a su propia intimidad.
"Lo que aquí hay es la punta del iceberg (...), es un trabajo de muchos años que siempre ha tenido una dirección", ha señalado el artista que ha tenido que "hurgar en los lugares más secretos" de su estudio, para reunir estas obras.



