CINE FILMOTECA (Crónica)
La memoria del cine ante la inercia comercial
En un mundo en el que manda la inmediatez todo cae rápidamente en el olvido y las filmotecas luchan, con el arma de la memoria y la conservación, contra la inercia comercial del cine, dando cabida en sus salas a títulos que no tienen espacio en el mercado. ,Así trabaja la Filmoteca de Cantabria, una institución dependiente de la Consejería de Cultura del Gobierno autonómico, que se dedica a la recuperación y restauración del patrimonio cinematográfico y
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Pablo G.Hermida
En un mundo en el que manda la inmediatez todo cae rápidamente en el olvido y las filmotecas luchan, con el arma de la memoria y la conservación, contra la inercia comercial del cine, dando cabida en sus salas a títulos que no tienen espacio en el mercado.
Así trabaja la Filmoteca de Cantabria, una institución dependiente de la Consejería de Cultura del Gobierno autonómico, que se dedica a la recuperación y restauración del patrimonio cinematográfico y su exposición.
Su director, Antonio Navarro, explica a Efe que la filmoteca proyecta títulos de cine "distintos", en muchos casos clásicos, pero también actuales que no llegan a las carteleras por las inercias del cine comercial.
La Filmoteca de Cantabria, con seis trabajadores, muestra todas las tardes de miércoles a domingo dos películas en Santander y Torrelavega.
Además, su iniciativa "Filmoteca regional" acerca una proyección semanal a 24 municipios de Cantabria para mantener el hábito de consumir cine "allá donde ya no llega".
Para hacerse una idea, en este momento la sala santanderina trabaja con dos ciclos de clásicos. Por un lado, filmes de Ida Lupino, director estadounidense de los años cuarenta, y por otro del clásico Fernando Fernán Gómez, en el centenario de su nacimiento.
"Siempre con una mirada especial al español", subraya Navarro, que también da cabida a películas actuales, lo que da una idea del amplio abanico que ofrece la Filmoteca de Cantabria en su "diálogo entre la tradición y los nuevos lenguajes".
EL PÚBLICO DE LA FILMOTECA
La acogida del público es "muy buena", recalca el director de la Filmoteca, ya que los datos de asistencia "así lo avalan".
El perfil del espectador de la Filmoteca no entiende de edades: desde universitarios hasta personas mayores que han disfrutado del cine toda su vida.
En este sentido, Navarro reconoce que queda mucho por trabajar con los nuevos públicos, ya que hacer llegar a los jóvenes la propuesta de la filmoteca del cine como "valor cultural de primer orden" es "complejo" porque, como institución, "debe ser exigente".
"Es un lugar de descubrimiento. Aquí no usamos algoritmos, sino que nosotros abrimos nuevos caminos para que exploren", sostiene.
Así, impulsa otro proyecto denominado la "Filmoteca Júnior", con el que pretende que los jóvenes conozcan la institución y se interesen por otro tipo de animación alejado del modelo Pixar o Disney. "Contarles las historias de otra forma", resume Navarro.
MANTENIENDO LA HISTORIA DEL CINE
Sin embargo, su labor va más allá de mostrar películas. También trabaja en el archivo del material gráfico que se conserva y en la digitalización del cine aficionado de la región.
"Recibimos esas películas, las conservamos y custodiamos, y las digitalizamos para dar una imagen de lo que ha sido Cantabria en los primeros años de filmación por aficionados al cine", explica.
Ofrecer películas que no llegan a los cines no significa que haya mala relación con ellos, sino todo lo contrario.
El director de la Filmoteca de Cantabria defiende que "los cines son aliados". "Nuestro éxito también es que las salas estén llenas. Nos encanta que venga gente y su 'feedback', pero para nosotros es importante que las salas de la región sobrevivan", recalca.
Tampoco ve un rival en las plataformas de reproducción, sino un recurso "inevitable y que está bien".
A su juicio, las plataformas o la televisión son algo "complementario" porque son experiencias que se disfrutan en casa, mientras que el cine es "un espacio de encuentro". "Coexistiremos de forma natural para siempre", incide.
Por contra, la pandemia sí que está haciendo daño al cine, lamenta Navarro, no sólo por la caída de espectadores debido al miedo al contagio, sino por la "huida" de las salas comerciales por parte de los estudios cinematográficos que dominan la industria.
"No han querido mostrar sus películas en esta situación porque no querían perder ni un sólo espectador. Estarán esperando a que haya el cien por cien de aforos", agrega.
Por ello, según opina, las salas privadas viven una situación muy complicada que supondrá el cierre de "bastantes".
"A lo mejor por el camino perdemos espectadores pero soy optimista y con el tiempo, poco a poco, con la vuelta a la normalidad iremos retomando el pulso de la cultura y el cine que nos ha robado la pandemia", apostilla el director de la Filmoteca de Cantabria. EFE
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