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Pensar da dolor de cabeza…

Manuel Cruz

-¿Qué le preocupa más: la nueva “guerra fría” que anuncia Vladimir Putin, el camino al “califato” que ha emprendido Erdogán en Turquía, el belicismo nuclear de Corea del Norte, la suerte de la guerra civil de Siria, el futuro que le espera a los emigrantes sirio-iraquíes, el bombardeo con gas sarín en Idlib y la respuesta norteamericana, el atentado contra la caravana humanitaria de refugiados, el resultado de las próximas elecciones presidenciales en Francia, las consecuencias del Brexit, la situación de violencia que vive Venezuela, el terrorismo de los fanáticos que interpretan el Corán a su antojo…?

- Pues verá usted, buen amigo, si le soy sincero, mi interés por todo eso es relativo. Más me interesa la escalada de odio que vemos en España, las estampidas provocadas en las procesiones de Semana Santa, el “Tramabus” montado por Podemos, el reto separatista de la Generalitat catalana, el futuro de las pensiones, el paro y cosas así que conciernen a nuestra convivencia y a nuestro bolsillo…

- ¿Pero no cree usted que todo lo que le he expuesto antes, desde la “guerra fría” a las elecciones francesas, puede tener una repercusión directa en todo eso que a usted dice que le preocupa más?

- Bueno, no creo yo que la sociedad española se desviva por lo que hagan Trump, Putin, Asad o Erdogán. Se ve que usted viene de fuera, de la Luna, y no se ha percatado todavía que los españoles no estamos muy acostumbrados a pensar. Y menos aún en el galimatías de las presidenciales francesas.

- Y, sin embargo, todos los periódicos, todas las emisoras, todos los telediarios, todas las tertulias hablan mucho de esos temas internacionales…

- Pues que hablen o escriban lo que quieran. En realidad, todo suena a charlatanería. Salvo unos pocos periodistas serios, obligados a leer, aquí nadie sabe gran cosa de lo que habla. La mayoría son unos “superpronosticadores” que se hacen pasar por expertos. He oído por ahí que una institución norteamericana se dedica a formar gente con capacidad para pronosticar acontecimientos políticos y económicos porque nadie se fía ya de los “expertos”. Claro que aquí en España eso no ocurrirá nunca…

- Lo veo bastante escéptico, amigo. Pero no puede olvidar que no se puede vivir al margen de lo que ocurre fuera porque más temprano que tarde, tiene su repercusión en España y en nuestros bolsillos. Si Europa se disloca con la llegada de un populista a Francia, podríamos despedirnos ya de las pensiones y de todos los esfuerzos que hace Rajoy para que se aprueben los presupuestos. Si Putin y Trump no se ponen de acuerdo sobre la paz en Siria y la necesidad de acabar con las amenazas nucleares de Corea del Norte, podríamos estar en las puertas de una crisis mundial muy superior a la que hemos vivido. Si no se busca la paz en Siria por encima de todos los intereses en juego, vendrán muchos más refugiados y muchas más muertes en el Mediterráneo, sobre todo si Erdogán se convierte en un “sultán” con poder absoluto y restablece la pena de muerte en Turquía porque ya no será posible si incorporación a la Unión Europea. Si no cuaja un acuerdo global para luchar contra el yihadismo más allá de Siria e Irak, de Libia y Nigeria, de Somalia y del Sahel, para qué preocuparse por el separatismo catalán. ¿Sigo?

- Está bien, está bien: no me avasalle usted. No se puede pensar en todo porque, además, da dolor de cabeza. Que piensen otros. Me conformo con quedarme como estoy.

- Pues le voy a decir algo más: si los gobernantes occidentales no se ocupan de regenerar moralmente a sus países, sobra la preocupación por esa “escalada del odio” de la que habla. El odio solo se abre paso cuando la masa confunde la religión con la diversión o los sentimientos. La fe se pierde a medida que se quiere “sentir”. El resultado es que no se cree en lo que no se “siente”. Y así se pierde la perspectiva de nuestra identidad cristiana, de la justicia social, de los derechos humanos auténticos… Para mi, lo preocupante es que nadie se pregunte el porqué de esos odios. ¿Qué se enseña en las escuelas, en las familias?

- No siga, por favor, porque me hace pensar -¡ay qué dolor!- que acaso sería bueno que todas esas catástrofes que nos pronostican, ocurran de verdad. El mundo tiene que empezar de nuevo…

- ¡Pues eso es lo que quiere Podemos y la corte que le sigue! Arrasarlo todo… ¡para hacernos felices bajo los escombros! Nos traerán sopa caliente como el viejo Auxilio Social de Franco y pensarán por nosotros para que no nos duela la cabeza. Imagino que no es eso lo que quieren los españoles. ¿O si?

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