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Línea Editorial COPE

La pobreza más grande es no tener a Dios

La fiesta de la Inmaculada nos invita a unirnos a la Virgen y decir con su misma voz un “sí” sin reservas. Como afirmó anoche en la Vigilia, el Arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro, tenemos ante nosotros un proyecto grande e inaudito que requiere ponernos siempre en manos de Dios, a la manera que lo hizo la Virgen María. Estar disponibles para Dios, sin miedos, y atrevernos a hacer las preguntas esenciales para nuestra propia vida; preguntas que hoy tienen una vigencia especial y que requieren valentía para ser respondidas. Hay que tomar conciencia de dónde estamos, de quién es Aquel que informa y moldea nuestra vida y, en consecuencia, cuál es la actitud misionera que a partir de ahí tenemos que tomar.El arzobispo Osoro subrayó que la pobreza más grande es no tener a Dios. Lo que este mundo necesita, sobre todo, es acoger a Dios sin reservas. Dar ese sí que dio María con una fuerza y valentía singulares, sabiendo que Dios no viene a manipular al hombre o a quitarle la libertad, sino todo lo contrario: viene a devolverle la imagen real que es y que tiene, viene a regalarle la verdadera libertad, la que hace posible que todos los que están a mi lado sean siempre mis hermanos, la que nos lleva a amarles por lo que son, no por lo que tienen; a no estafarles, a no robarles, a no maltratarles. Por eso somos llamados a decir sí a Dios, y a anunciar a todo el mundo la novedad más auténtica y más grande de cuantas han sucedido en la Historia.

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