Gonzalo Sánchez, el vecino de Adamuz que rescató a 15 víctimas: "Cuando llegué me encontré unas imágenes terribles. Con mi quad hice lo que pude, no me considero un héroe"
Un vecino de la localidad cordobesa se convirtió en una pieza clave para la evacuación de los heridos gracias a su vehículo todoterreno en una zona inaccesible

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Gonzalo Sánchez, vecino de Adamuz (Córdoba), se ha convertido en el protagonista inesperado del trágico accidente de tren ocurrido en la zona. A pesar de haber rescatado a más de 15 personas, se muestra abrumado por la atención mediática y rechaza el término 'héroe'. "Simplemente estaba en el lugar que tenía que estar con el vehículo que tenía que estar", ha afirmado en el programa ‘El Cascabel’ de TRECE, donde ha relatado la dureza de las horas posteriores a la catástrofe, confesando encontrarse con "bastante rato de bajón".
Una escena dantesca
La noche del accidente, el sonido de las sirenas y la explosión de mensajes en WhatsApp alertaron a Gonzalo. Consciente de la oscuridad de la zona, cogió su equipo de luz y una barra de hierro y se dirigió al lugar. Al llegar, la situación era "terrible". "Yo veía a la gente debajo del tren atrapada pidiendo ayuda, se veían las manos", ha descrito. El momento más impactante fue escuchar la súplica de una joven: "Por favor, ayuda, saca a mi madre, que está ahí mi madre".
El terreno, angosto y de difícil acceso, impedía la llegada de los vehículos de emergencia. Fue entonces cuando a Gonzalo se le ocurrió una idea que cambiaría el curso del rescate. "Se lo digo a la Guardia Civil, digo, tengo un vehículo que entra aquí y podemos sacar a más personas de ahí o, por lo menos, intentarlo", ha explicado. Tras recibir el visto bueno, fue a por su todoterreno equipado con un cabrestante.

Accidente tren Córdoba
Un todoterreno para la esperanza
De vuelta a la zona cero, Gonzalo Sánchez encontró a un chico "chorreando de frío, con sangre" y con un fuerte dolor en el pecho, al que no dudó en llevarse "a cuestas" hasta su coche para ponerlo a salvo. A partir de ese momento, su vehículo se convirtió en una improvisada ambulancia. Utilizó la bandeja delantera del coche para transportar las camillas con los heridos, ya que las de ruedas no podían moverse por el terreno.
Su labor se volvió fundamental para evacuar a los afectados hasta el punto donde esperaban las ambulancias. "Yo simplemente llegaba con el vehículo, veía que lo traía por mitad del camino, por donde fuera, cargábamos, llegaba, soltaba al herido, y decía, voy vacío atrás", ha recordado. En esos viajes de vuelta, subía a médicos, policías y a quien "hiciera falta". "Allí un minuto en una situación de esas, creo que un minuto es una vida", ha sentenciado.

Estado en el que ha quedado el tren Alvia, uno de los dos accidentados de Adamuz, Córdoba
Más de seis horas de angustia
La maratoniana jornada de rescate se prolongó durante más de seis horas, desde las ocho y media de la tarde hasta las tres de la madrugada. Al día siguiente, a pesar de la falta de descanso y de apenas haber comido, el impacto emocional y la presión de los medios le superaron. "Llevo más de 24 horas sin parar, quiero que se acabe esto pronto", ha confesado, visiblemente cansado. Para él, la imagen que más le ha impactado "fue de ver a los fallecidos".
A pesar de la crudeza de lo vivido y de su papel crucial, Gonzalo insiste en su humildad. "No me considero ningún héroe, ni ningún rescatista, ni ningún salvador", ha repetido. Sin embargo, no puede evitar sentir satisfacción por el deber cumplido: "Si he ayudado a alguien a salir de por lo menos de ese atolladero, pues, la verdad, orgulloso".
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