La DGT activa el doble radar que puede multarte aunque frenes antes de llegar
Tráfico intensifica la vigilancia con un sistema que combina un radar móvil y uno fijo para cazar a los conductores que pegan un frenazo para eludir la sanción

Madrid - Publicado el
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Es una de las picarescas más extendidas en las carreteras españolas: un conductor circula por encima del límite de velocidad, ve la señal que avisa de un radar fijo, frena bruscamente para pasar por delante del cinemómetro a la velocidad legal y, una vez superado, vuelve a acelerar. Sin embargo, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha decidido poner fin a esta práctica tan habitual como peligrosa.
Para ello, ha comenzado a desplegar una nueva estrategia de vigilancia conocida como los radares antifrenazo. No se trata de un nuevo tipo de dispositivo, sino de un sistema que combina dos radares para detectar tanto el exceso de velocidad inicial como la maniobra de frenado indebida, permitiendo a los agentes sancionar ambas infracciones.
Así funciona el nuevo 'radar antifrenazo'
El método es sencillo pero efectivo. Agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil sitúan un radar móvil camuflado varios metros o incluso kilómetros antes de un radar fijo previamente señalizado. De esta manera, el primer dispositivo detecta a los vehículos que circulan con exceso de velocidad en ese punto.

Si un conductor es 'cazado' por el radar móvil pero luego pasa por el radar fijo a la velocidad permitida, evidencia que ha tenido que realizar un frenazo brusco e indebido. Esta doble medición permite a Tráfico sancionar por dos motivos: el exceso de velocidad captado por el primer radar y la frenada antirreglamentaria. La suma de ambas infracciones puede acarrear multas de hasta 600 euros y la pérdida de seis puntos del carné de conducir.
Frenar bruscamente ya es una infracción
Muchos conductores no son conscientes de que la propia acción de frenar de forma repentina y sin un motivo justificado ya constituye una infracción. El artículo 56 del Reglamento General de Circulación prohíbe expresamente esta maniobra, considerándola una falta grave que pone en riesgo la seguridad vial.
La normativa es clara y solo permite estas frenadas bruscas "salvo en caso de inminente peligro", como por ejemplo para evitar una colisión o un atropello. Realizarla para eludir un radar no entra en esa excepción y está sancionada de por sí con una multa de 200 euros y la retirada de cuatro puntos del permiso de conducir.
Los radares de tramo: la evolución del sistema
Esta filosofía de control de la velocidad de forma sostenida tiene su máxima expresión en los radares de tramo. Estos sistemas representan una versión más avanzada y permanente de la estrategia antifrenazo, ya que no miden la velocidad en un punto único, sino la velocidad media mantenida a lo largo de varios kilómetros.

Cartel de aviso de radar
Su funcionamiento se basa en dos o más cámaras sincronizadas que registran la matrícula de cada vehículo a la entrada y a la salida de un tramo delimitado. El sistema calcula el tiempo que ha tardado en recorrer esa distancia y, si la velocidad media supera el límite establecido para esa vía, emite la correspondiente sanción. Con este método, de nada sirve frenar en un punto concreto, ya que lo que se penaliza es el comportamiento general del conductor en todo el trayecto vigilado.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



