Homilía V Domingo tiempo ordinario, C (7-2-2016), por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente

Homilía V Domingo tiempo ordinario, C (7-2-2016), por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Homilía V Domingo tiempo ordinario, C (7-2-2016), por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente
(Is 6,1-2a.3-8; Sal 127; 1Cor 15, 1-11; Lc 5, 1-11)
Elegido del Señor
-"Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado." Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: -"¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?" Contesté: -"Aquí estoy, mándame."
Simón Pedro, ante la pesca milagrosa, se echa a los pies de Jesús: Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: -"Apártate de mí, Señor, que soy un pecador." A lo que el Maestro le responde: -"No temas; desde ahora serás pescador de hombres."
La llamada es más fuerte que la debilidad, el profeta declina toda resistencia, y de manera abierta y disponible, responde: "Aquí estoy, mándame". Y Simón Pedro, como gesto comprometido, junto con su hermano, "sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron".
La conclusión parece evidente: si Jesús nos llama no deberemos resistirnos, ni siquiera escudados en nuestra pobreza y debilidad. Cabe incluso que en la providencia divina, el elegido haya tenido que sufrir la experiencia de su fragilidad, para convertirse en verdadero misionero de la misericordia.
San Benito, en su Regla, anticipa que el Señor, que comienza en nosotros su obra, Él mismo la lleva a término. "Ante todo, cuando te dispones a realizar cualquier obra buena, pídele con oración muy insistente y apremiante que él la lleve a término" (Prólogo 4). El salmista expresa: "Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos".
Tú puedes ser un signo de la misericordia divina. No lo rehúses por creerte pecador, la gracia de Dios es mayor que la pobreza de la fragilidad. Deja que a través de ti el Señor prolongue su misericordia.





