La comunidad de la misericordia

La comunidad de la misericordia
Madrid - Publicado el - Actualizado
2 min lectura
"Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones" (Hch 2, 42). Este es el primer "sumario" o resumen de la vida de los discípulos del Señor que se nos ofrece en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
El autor tiene buen cuidado en anotar tres actitudes básicas de la primera comunidad cristiana: la escucha de la enseñanza apostólica, la comunión en los bienes compartidos y la participación en la eucaristía. En realidad, esas son las prioridades que deben mantener las counidades cristianas en todo tiempo y lugar.
Con el salmo responsorial podemos reconocer y repetir que "es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente" (Sal 117). Si el salmo se refiere a la victoria sobre los enemigos, nosotros proclamamos que a nosotros la misericorida de Dios nos ha hecho renacer para una esperanza viva, como dice la segunda lectura de la misa de hoy (1 Pe 1, 3-9).
UNA POSTURA Y UN GESTO
En el texto evangélico que hoy se proclama se recuerda que, después de la muerte de Jesús, sus discípulos permanecían "confinados" por miedo a los judíos. El miedo a las acusaciones del pueblo los mantenía ocultos. Pues bien, precisamete en esa situación Jesús resucitado se presenta ante ellos como portador de la paz y del perdón (Jn 20, 19-31).
Al leer este relato evangélico solemos prestar atención a la situación y las protestas del apóstol Tomás y a la actitud con la que Jesús responde a sus dudas y pretensiones.
DEL MIEDO A LA VALENTÍA
Además, este texto del evangelio de Juan nos recuerda dos detalles fundamentales para la vida de los creyentes: la importancia de la comunidad y el don de la misericordia.
Señor Jesús, somos conscientes de que te hemos abandonado en las horas más difíciles. Te damos gracias porque vienes a nuestro encuentro. Nos buscas, nos deseas la paz, nos perdonas, y nos envías a proclamar con valentía tu mensaje. Danos tu luz y tu gracia para que nuestras palabras y nuestras obras reflejen la misericordia que tú tienes con tu comunidad. Amén. Aleluya





