Un militar de Estados Unidos explica el kit que no puede faltar para celebrar misa en plena guerra: la clave está en el cráneo

La labor de los capellanes es acompañar espiritualmente a los soldados, confesarlos y orar con ellos antes de las misiones

April 19th, 2003:   7th Marine Regiment Chaplin, Father Bill Devine, Boston, Massachusetts speaks to Marines from 5th Marine Regiment during Catholic Mass at one of Saddam Hussein's palaces in Tikrit, Iraq in support of Operation Iraqi Freedom.  1st Light Armored Reconnaissance Batalion is part of the 1st Marine Division from Camp Pendleton, California.  Operation Iraqi Freedom is the multinational coalition effort to liberate the Iraqi people, elliminate Iraq's weapons of mass destruction and end the regime of Saddam Hussein.(Official USMC photograph by LCpl Andrew P. Roufs)(RELEASED)

LCpl Andrew P. Roufs


Celia Andreu

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

 Celebrar la Misa en medio de una base militar o a bordo de un helicóptero no es una excepción, sino parte del día a día de los capellanes militares. Un sacerdote de la Marina de Estados Unidos ha mostrado el kit especial que hace posible llevar la Eucaristía a zonas de misión.    

  Una maleta para la fe en el frente  

El padre Patrick Riffle, capellán de la Marina de los Estados Unidos, ha enseñado qué se necesita para celebrar misa en la guerra: un kit de Misa de campaña.  

 La vida pastoral de un capellán transcurre entre bases, portaaviones, campos de entrenamiento e incluso zonas de conflicto. "En el ámbito militar, pasamos mucho tiempo celebrando la Misa en lugares no tradicionales. Por eso, particularmente en la Marina y el Cuerpo de Marines, utilizamos lo que llamamos un kit de Misa de campaña como este", explica el padre Riffle. El primer desafío es llegar al lugar. "Muchas veces viajamos en helicóptero, así que usamos lo que se llama nuestro craneal, que nos permite estar seguros mientras estamos a bordo", comenta.   

Llevamos un kit de Misa"

Patrick Riffle

Capellán de la Marina de los Estados Unidos

Una vez en el destino, el capellán despliega su pequeño altar portátil. "Dentro del kit de Misa tenemos todo lo que necesitamos para celebrar la Misa. Llevamos un pequeño misal y un atril para colocarlo. Tenemos la patena, nuestro pequeño cáliz y todos los manteles litúrgicos que necesitamos", detalla el sacerdote. Incluso en medio del viento y el polvo, las velas son imprescindibles: "También tenemos unas velas muy prácticas que cuentan con una pequeña protección contra el viento para que no se apaguen".   

El equipo se completa con una pequeña campana para la consagración, "en caso de que tengamos un monaguillo", un detalle que revela el esmero por mantener la solemnidad del rito. A menudo, el altar es una caja de municiones o una piedra improvisada en medio del campo, pero el respeto por la liturgia permanece intacto.

Llevamos hasta pequeña campana para la consagración"

Patrick Riffle

Capellán de la Marina de los Estados Unidos

LIU JIN | AFP

LIU JIN | AFP


   Cristo entre los uniformes 

La misión de un capellán va más allá de lo litúrgico. El padre Patrick explica que atienden a todos los servicios marítimos: la Marina, los Marines y la Guardia Costera. Su labor consiste en acompañar espiritualmente a los soldados, confesarlos, orar con ellos antes de las misiones y confortarlos en momentos de temor o pérdida.    

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