El 'síndrome del profesor quemado': "La realidad en las aulas no tiene nada que ver con la de hace años"
Un informe revela que más del 80% del profesorado de la pública sufre un clima conflictivo, con más agresiones y una creciente tensión con las familias

Madrid - Publicado el
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La situación en las escuelas públicas españolas se ha vuelto cada vez más preocupante, tal y como alerta el profesorado con la vuelta a las clases. Un reciente estudio del sindicato de los trabajadores de la enseñanza (STES), basado en más de 13.000 encuestas a docentes, revela cifras alarmantes. Más del 82% del profesorado considera que el ambiente en las aulas es conflictivo o complicado, mientras que un 83% afirma percibir un aumento de las agresiones, tanto verbales como físicas. A esto se suma que más del 76% señala una creciente tensión con las familias del alumnado, generando un fuerte desgaste emocional y un sentimiento generalizado de falta de apoyo entre los docentes.
Un 'desencanto' que llega a la concertada
Aunque los datos del informe STES pertenecen a la escuela pública, la problemática resuena en todo el sector. Luis Centeno, secretario general adjunto de Escuelas Católicas, ha explicado en el programa 'Ecclesia al día' de TRECE que, si bien no disponen de una macroencuesta similar, en la escuela concertada también se percibe un creciente desencanto con la educación por parte de muchos profesores. Centeno explica que la profesión docente, eminentemente vocacional, se topa con una realidad que frustra por completo las expectativas iniciales de quienes se dedican a ella.
Muchos educadores "se dan cuenta que no es lo que ellos esperaban, no es lo que ellos vivieron en su etapa escolar", afirma Centeno. Esta brecha entre la vocación y el día a día en el centro es el caldo de cultivo para un aumento del conocido como síndrome del profesor quemado o burnout. Este desgaste provoca que los docentes necesiten ayuda psicológica y terapéutica con una frecuencia "por desgracia" cada vez mayor, y que las bajas laborales sean más habituales.
La realidad actual en las aulas y en las escuelas no tiene nada que ver con la de hace unos años"
Secretario general adjunto de Escuelas Católicas
Las administraciones, en el punto de mira
Ante este panorama, Centeno apunta directamente a la responsabilidad de las administraciones públicas. Considera que, aunque "son conscientes del problema, no se lo toman en serio". Según el secretario general adjunto de Escuelas Católicas, de poco sirven las leyes que reconocen la autoridad del docente si, en la práctica, este respaldo no se materializa. Denuncia que "cuando hay un conflicto, un problema con un alumno y un docente, pues muchas veces dan la razón al alumno o a la familia". Esta falta de apoyo institucional, opina, puede deberse al "miedo a esa reacción de de familias" o de otras asociaciones estudiantiles.
El polémico nuevo rol de las familias
El papel de las familias es otra de las piezas clave en este puzle. La dinámica tradicional, en la que los padres respaldaban la decisión del maestro, se ha invertido. Centeno describe una situación que "antes parecía un poco de película, pero que ahora cada vez es más frecuente". Se refiere a que "se presenta el padre o la madre con el abogado a una reunión con el profesor". Este tipo de actitudes intimidatorias genera que muchos docentes sientan "cierto miedo o prevención" a la hora de afrontar las tutorías, que son fundamentales para atajar los problemas a tiempo.

Se presenta el padre o la madre con el abogado a una reunión con el profesor"
Secretario general adjunto de Escuelas Católicas
Sin embargo, Centeno matiza que no se trata de culpabilizar a las familias, que "muchas veces no saben cómo cómo actuar correctamente" con un hijo que presenta problemas de comportamiento, adicciones a las pantallas o de salud mental. Esta desorientación les lleva en ocasiones a una "sobreprotección hacia sus hijos" que, de forma equivocada, "va minando el principio de autoridad frente al profesor". Por ello, el experto propone recuperar las "escuelas de padres" como una herramienta fundamental de apoyo y formación para guiarles.
La solución, insiste Centeno, no es mágica y pasa por implicar a "toda la comunidad educativa", desde las administraciones hasta las familias. Además de trabajar con los padres, considera fundamental revisar la formación del profesorado para dotarles de más herramientas en gestión de conflictos. Y es que, concluye, el objetivo principal está en juego, ya que "si queremos que los alumnos aprendan y tengan un satisfactorio rendimiento escolar, el clima de convivencia es esencial, sin ese clima no se pueden conseguir las otras metas".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





