Los dos sacerdotes que no paran de ayudar a los más necesitados en Tarazona

Los dos curas invitan a todo el mundo a colaborar en todo lo que se pueda siempre respetando las medidas de seguridad

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Los sacerdotes de la diócesis de Tarazona están demostrando que su labor pastoral y de servicio a la comunidad va más allá de la celebración de la eucaristía o de los sacramentos, especialmente en un momento tan complicado como el que nos está tocando vivir con la pandemia de Covid-19.

Algunos son los responsables de grabar las eucaristías que después todos podemos ver a través de Facebook, ofreciendo un servicio muy importante para los fieles, otros colaboran con entidades como Cáritas y otros como los sacerdotes de la Unidad Pastoral de Calatayud, Justo Sánchez y José Manuel Vargas, se unen como voluntarios de Cruz Roja para, cuando sus labores sacerdotales se lo permiten, «ayudar en lo que se pueda». Todos ellos son claros ejemplos de que los curas no se quedan quietos ante las llamadas de auxilio que se reciben estos días desde distintas partes de la sociedad.

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"Nos ofrecimos para que contaran con nosotros para lo que hiciese falta"

La relación de estos dos sacerdotes con Cruz Roja viene de lejos ya que con el presidente de la organización en Calatayud, Luis Miguel Maluenda, les une una estrecha amistad. «Nos ofrecimos para que contaran con nosotros para lo que hiciese falta», cuenta Justo Sánchez, párroco de San Juan el Real. Y ese «para lo que hiciese falta» se ha convertido en diversas acciones que van desde preparar lotes de alimentos, repartir comida por los pueblos, llevar medicación específica del Hospital para quien la necesite, distribuir el material escolar a los niños por sus casas o recoger ropa.

No tienen un horario específico. Este, cuenta Justo Sánchez, «depende de las necesidades de cada momento y ajustamos nuestra colaboración al horario de las celebraciones litúrgicas de cada día» .

Alguien le llegó a decir al sacerdote que «estaban en todas partes», pero él responde con la frase que repetía Teresa de Calcuta: «el que no vive para servir, no sirve para vivir», a lo que añade que «la vida se nos da para aprovecharla y hay que hacer lo que se pueda». Estas máximas le «han funcionado muy bien» en su vida y, por ello, invita a todo el mundo a colaborar en todo lo que se pueda, «siempre respetando las medidas de seguridad y cumpliendo lo que las autoridades indican».

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