Olalla Rodríguez: “El Camino de Santiago es una imagen muy viva de lo que está llamada a ser el Sínodo”

La joven gallega, miembro del equipo sinodal de la CEE, afirma para ECCLESIA que no hay mejor broche para este año tan intenso de trabajo

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Olalla Rodríguez, laica de la Renovación carismática católica, ha trabajado durante todos estos meses en el equipo sinodal de la CEE y, tras 8 meses de trabajo, ha asegurado “haber vivido una experiencia muy enriquecedora y sinodal en toda regla”.

El Camino de Santiago que ha recorrido hasta llegar a la ciudad compostelana “es como una imagen muy viva de lo que está llamado a ser el Sínodo”. La joven expresa que precisamente estos días se ha vivido “como un pueblo caminando, un pueblo porque aunque nosotros éramos un grupo de jóvenes peregrinando con nosotros, iban algunos más mayores para apoyar a algunos más jóvenes”.

Y es que de la misma forma, “el Sínodo no habla de diferencias de edad, habla de diferencias de realidades, de situaciones, de diferencias, de madurez en la fe, de experiencias”.

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El pueblo que camina unido

Un pueblo que camina unido “teniendo situaciones muy diferentes y eso es lo que se convierte en una oportunidad para para tener una experiencia más rica en ese caminar. No hay mejor broche para este año tan intenso en el trabajo sinodal que esta Peregrinación Europea de Jóvenes donde diferentes realidades nos vamos a juntar en Santiago”.

Los jóvenes necesitan lugares de encuentro, “y de hecho eso les abre muchas veces a la realidad de que necesita”, explica haciendo referencia a la peregrinación. Por eso, “experiencias como esta no excluyen el que los jóvenes caminen en comunión con los mayores, sino que los jóvenes para para conectarse con la iglesia necesitan sentir que hay realidades pensadas para ellos”.

Dos claves

Tal y como se puso de manifiesto en la síntesis final de la fase sinodal diocesana, los jóvenes necesitan sentir “que son importantes, que se piensa en ellos, que se cuenta con ellos y necesitan sentirse, sentirse partícipes en eso. Necesitan que se les den responsabilidades que confían en ellos”. Por eso, lo que se viva aquí, van a ser experiencias que se van a quedar grabadas para siempre”.

Una experiencia, que en concreto para Olalla, es todavía más especial por ser de tierra gallega. “Nosotros hoy podemos pisar esta tierra sagrada, porque otros la han convertido en tierra sagrada para nosotros, para que nosotros podamos recibir la gracia que se derrama en este lugar, que se derrama en este camino, que va más allá de nosotros, pero que hemos tenido el regalo de poder experimentar en estos días. Podemos sentirnos hermanos”.


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