A mis queridos nuevos diocesanos de Lleida

A mis queridos nuevos diocesanos de Lleida

Agencia SIC

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Mons. Salvador Giménez Estimados hermanos de la Diócesis de Lleida:

Con estas primeras líneas quiero empezar expresando mis sentimientos de profunda gratitud al Santo Padre por la confianza que ha depositado en mí, manifestando mi adhesión y fidelidad fraterna al sucesor de Pedro. Por supuesto, como acostumbra a pedirnos a todos, ofrezco mis plegarias al Señor para su ministerio en la Iglesia universal, a la vez que solicito las suyas para mi vida y para el ministerio que ahora inicio.

Quiero también transmitir un cordial saludo a todos los que formáis parte de nuestra Iglesia diocesana en la cual tenéis tareas pastorales concretas, colaboráis en iniciativas caritativas o solidarias o simplemente utilizáis los servicios parroquiales o diocesanos para cultivar vuestra fe y profundizar en vuestra vida cristiana. A todos, sacerdotes, miembros de la Vida Consagrada, laicos, deseo acercarme con un sincero agradecimiento por haber mantenido la herencia cristiana que os legaron vuestros antepasados.

Me incorporo a una Iglesia con una larga historia y una tradición singular dónde ha permanecido siempre viva la presencia de la Persona, de la obra y del mensaje de Jesucristo. Y esto ha sido posible por la fuerte convicción de los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que han mostrado el sentido y la felicidad en el seguimiento del Señor y lo han sabido transmitir a sus contemporáneos. Me incorporo sin haber participado nunca en vuestro camino particular, podría decir que con mis manos vacías de colaboraciones leridanas, pero con el corazón alegre y animoso por pertenecer, vosotros y un servidor, a la única Iglesia de Cristo que toma cuerpo en los diferentes lugares de nuestra geografía. Rogad por mí cómo yo lo hago por todos vosotros.

Sirva este breve saludo para decir que fui bautizado y educado en la fe en el seno de una familia creyente de Muro de Alcoy, de la provincia de Alicante y de la diócesis de Valencia, ingresé en el Seminario Metropolitano de Valencia con doce años, siendo ordenado sacerdote en 1973; pertenecí a aquel presbiterio con diferentes servicios como rector de parroquia, director de colegio diocesano y escuela de Magisterio, Rector del Seminario Menor, Vicario Episcopal y Obispo Auxiliar, recibiendo la ordenación episcopal el año 2005. Desde el año 2009 he ocupado la sede episcopal de Menorca desde donde vengo cargado de ilusión y gratitud por todo lo que en esta comunidad diocesana he aprendido y me han enseñado. Con los menorquines he tenido una única preocupación: saber orientar a cada uno y a todas las comunidades hacia la alegría del encuentro con el Señor.

Estoy convencido que la Iglesia de Dios que peregrina en Lleida sabrá acogerme como padre y pastor, con las limitaciones y defectos personales, pero contando con la fuerza de la gracia que supera vacilaciones y rutinas, regalándonos la alegría y el coraje del Evangelio.

Pido a Dios que me conceda luz para ser un buen pastor según el Corazón de Cristo y ya desde ahora que sepa apoyar a todas las iniciativas pastorales que entre todos estáis llevando a cabo. Agradezco la tarea de mi antecesor, el obispo Joan Piris, que se ha desgastado durante los últimos siete años en el servicio a la comunidad diocesana.

Ya cuento con la intercesión de San Juan Bautista, patrón de la Diócesis y la misma Virgen María, bajo la advocación de la Academia; a ellos me encomiendo.

+ Salvador Giménez

Obispo electo de Lleida

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