Con Motivo de la Jornada de Manos Unidas

Con Motivo de la Jornada de Manos Unidas
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Queridos amigos:
Próximo ya el día de la Campaña de Manos Unidas contra el hambre, que lleva como lema "Quien más
sufre el maltrato del planeta no eres tú", escribo estas palabras para llamar a vuestra colaboración
después de tomar conciencia de los problemas que nos presenta.
Mi agradecimiento, ante todo, a tantos voluntarios que siguen con empeño entregando su vida y tiempo a
los más necesitados, en los países en vías de desarrollo y sensibilizando nuestra sociedad: doy gracias a Dios
por vuestro testimonio, que sigue iluminando el mundo con el amor de Dios.
Este año Manos Unidas se centra este año en el "cuidado de la casa común", poniendo en evidencia que, si
la crisis medioambiental nos afecta a todos, más a aquellos que viven en regiones vulnerables. Los cambios
medioambientales están entre las causas más destacables para el aumento del hambre en el mundo, ya
que dificultan la obtención de recursos necesarios para la subsistencia y en algunos casos hacen inviable la
vida de las personas. El resultado es el incremento de la pobreza y del fenómeno migratorio, debido a que
más personas se ven obligadas a abandonar sus hogares en la búsqueda de un futuro incierto.
Constatamos aquí fácilmente como la "cultura del descarte" acaba afectando al planeta entero. Tanto las
personas como las cosas creadas rápidamente se convierten en "basura" desechable (Cf. LS 22.). El hombre
actual, ensimismado con el materialismo y su supuesta capacidad ilimitada de transformación técnica de la
realidad, ha de interrogarse sobre la ejemplaridad de los ecosistemas naturales, en cuanto a eficiencia y
aprovechamiento de los recursos. "El sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no
ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos." No estamos dispuestos a tolerar,
al parecer, un "modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones
futuras", sobre todo en lo referente a moderar el consumo y limitar el uso de recursos no renovables, pues
supondría un cambio de hábitos de vida en las sociedades del bienestar ?bienestar de unos pocos a costa
de muchos?. De algún modo, se nos ha convencido de que el desarrollo económico, y el bienestar social,
dependen exclusivamente del nivel de consumo y la capacidad de explotación de lo real, sin más criterio
casi que el de tener cada vez más.
Manos Unidas, junto diversos socios locales, ha asumido multitud de proyectos en todo el mundo para
mejorar la capacidad de aprovechamiento de los recursos, y educar en su gestión integral, en sintonía con
el medio ambiente y las características ambientales de cada territorio.
Este viernes 7 de febrero celebramos el Día del Ayuno Voluntario, y después, el Domingo de la Jornada de
Manos Unidas. Quiero invitar a todos los fieles de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, y a todos los hombres y
mujeres de buena voluntad, a participar y ser muy generosos, al tiempo que agradecidos por la labor
ingente que realizan. El hambre en el mundo es un escándalo que no podemos tolerar con indiferencia,
como si no fuera con nosotros, y una lacra que no tiene por qué existir, con tal de que nos pongamos en
marcha con entrega y audacia.
+ Rafael Zornoza,
Obispo de Cádiz y Ceuta





