Carta pastoral de Mons. Sebastià Taltavull: El milagro de ser una persona amable

Carta pastoral de Mons. Sebastià Taltavull: El milagro de ser una persona amable
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En la encíclica Fratelli tutti , el Papa Francisco nos propone recuperar la amabilidad . Un esfuerzo más que hacer en este tiempo de Cuaresma, cuando sentimos la exigencia de tratarnos bien unos a otros, sabiendo que no es una cuestión de pensarlo mucho, sino de hacerlo. Es un signo de buen humor el del papa, el hecho de que diga que " de vez en cuando aparece el milagro de una persona amable, que deja de lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia. Este esfuerzo, vivido cada día, es capaz de crear esta convivencia sana que vence las incomprensiones y previene los conflictos"(FT 224). Por desgracia, sin embargo, también existe la antimiracle, todo lo -evento o persona- que en sí mismo lleva incorporado el conflicto y provoca un efecto destructor.
Contemplar una persona enfadada, llena de odio o rencor, no es nada agradable, y más si lo es de forma persistente. Hoy vemos que es fácil volverse agresivo, insultar, hablar mal y no dejar espacio al otro hasta caer en el atropello y en movimientos de violencia verbal que enrarecen el ambiente y distancian las personas, creando así un clima generalizado de desconfianza. Pasa todo lo contrario con la aparición de la amabilidad y todo recupera su equilibrio. Es el amor que hace posible el auténtico reconocimiento del otro, valorando su dignidad.
El papa Francisco describe la amabilidad como un " liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los demás tienen derecho a ser felices. Hoy no suele haber ni tiempo ni energías disponibles para detenerse a tratar bien a los demás, decir " por favor " , " perdón " , " gracias " (ibíd.). La conversión cuaresmal y de siempre nos pide ser amables en el trato , dijo palabras de aliento , que reconfortan , que fortalecen , que estimulan, En vez de palabras que humillan , que entristecen , que irritan , que desprecian (cf. FT 223).
Pensémoslo no sólo como compromiso individual. Apliquémoslo al nivel de los diálogos familiar, institucional, eclesial, educativo y mediático. Todo el mundo debe poder disfrutar del derecho a la libertad de expresión como vehículo de sinceridad y respeto, pero nunca para adulterar con el insulto, la calumnia, la exclusión o la crítica destructiva. La fórmula deseada será siempre la voluntad de diálogo , capaz de crear puentes y eliminar muros, capaz de edificar una sociedad en paz, en la que dé gozo de vivir. Nos toca hacer esta obra de artesanía, orientada a la civilización del amor.
+ Sebastià Taltavull
Obispo de Mallorca





