Carta pastoral de Mons. Gerardo Melgar: Ser servidor de todos para ser los primeros

Carta pastoral de Mons. Gerardo Melgar: Ser servidor de todos para ser los primeros

Agencia SIC

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Una cosa que llama la atención en el Evange­lio es el contraste que se da entre las actitu­des de Jesús y las que aparecen en el mundo y en el actuar diario de los seres humanos. Sus cri­terios y los nuestros, a lo que Él da importancia y se lo ofrece así a sus discípulos y a lo que, para nosotros, es importante.

En nuestro mundo actual percibi­mos lo que realmente es más impor­tante para muchas personas y nos damos cuenta de que, ante todo y so­bre todo, cuentan y luchan por con­seguir cada día más poder. No im­portan los codazos a los demás con tal de ocupar un puesto importante en la empresa, en la política y en la vida en general. A los demás los juz­gamos por el poder que tienen, por la influencia que tienen en la sociedad, por la buena imagen de que gozan, o el mucho dinero que tienen.

Cuando nos acercamos al Evange­lio y escuchamos a Jesús, vemos que se da un auténtico contraste entre su manera de pensar y la nuestra, entre su mensaje y aquello por lo que lu­chamos tantas veces en la vida.

La forma de ser de Jesús no se corresponde con la mentalidad de nuestro mundo. En el mundo y en nuestra sociedad se lucha por ser im­portante, por tener poder, pero Jesús pone una referencia a la que tiene que asemejarse su discípulo: la in­significancia, la sencillez, el ser como niños, no tener poder ninguno ni po­nerse por encima de nadie.

Un niño es el estilo referente. Un niño solo inspira ternura y así tenemos que vivir nosotros, los seguidores de Jesús, siendo como niños: sencillos, insignificantes, necesitados de todos. Todos tene­mos que aprender del niño, de su cariño, de su olvido rápido de las cosas negativas de los demás, de su cercanía y de la confianza con los que lo rodean.

Aquellos discípulos, mientras Jesús les iba contando algo tan im­portante como era lo que iba a suce­derle en Jerusalén ?y que iba a ser perseguido, sufrir y morir? van dis­cutiendo por el camino sobre quién sería el más importante.

Es entonces cuando Jesús tiene que explicarles sus criterios, que son totalmente distintos a los que ellos tienen. Jesús reserva los primeros puestos para aquellos que dedican su vida a servir, amar y ayudar a los demás.

Aquellos discípulos lo enten­derían más tarde y serían capaces de entregar su vida por cumplir la misión que el Señor les había enco­mendado. Serían capaces de tras­mitir sus criterios a los demás vi­viéndolos ellos.

Esta debe ser también nuestra acti­tud: ante un mundo que nos presiona para que luchemos por lo que Cristo no quiere, nuestra actitud debe ser la de seguir al Señor y su mensaje con todas las consecuencias.

Cuando nos pre­sentemos ante el Se­ñor, no nos va a pre­guntar si tuvimos mucho o poco po­der, sino si amamos o no a los herma­nos, si en nuestra vida estuvimos al servicio de quienes nos necesitaron.

El camino lo sabemos. Cristo nos lo ha dejado muy claro, nos ha dicho cómo tiene que ser nuestro estilo de vida. Depende de la op­ción por la que nos decidamos cada uno. Si optamos por los criterios del mundo, lucharemos por tener más, ser más influyentes, tener más poder, ser los primeros de la em­presa o de la política. Si optamos por Cristo, hemos de vivir desde su mensaje y su vida, que nos habla de amor, de entrega, de servicio y de entrega a los demás.

Hemos de pedir muchas veces para que no nos dejemos llevar por la mundanidad de nuestra socie­dad, que valora solo lo material, el tener, el poder, el gozar; sino que seamos siempre capaces de encar­nar en nuestra vida el estilo de vida que Él nos muestra en su vida, con su ejemplo y modelo y en su men­saje y enseñanza.

+ Gerardo Melgar Viciosa

Obispo Prior de Ciudad Real

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