Un misionero en Siria revela la creciente hostilidad hacia los cristianos tras la guerra

El salesiano Alejandro León narra el aumento del miedo en la comunidad, pero defiende la presencia de la Iglesia como un "oasis de paz" para sembrar futuro

eCCLESIA DOMINGO

eCCLESIA DOMINGO

Redacción Religión

Publicado el - Actualizado

4 min lectura15:34 min escucha

El misionero salesiano Alejandro León, con una vida entera dedicada a Siria desde sus primeras experiencias en 2006 y de forma permanente desde 2010, ha ofrecido un testimonio detallado de la compleja realidad que vive el país en el programa ‘Ecclesia Domingo’ de TRECE. Durante su intervención, ha analizado la situación de la comunidad cristiana, que afronta una etapa de creciente incertidumbre y miedo tras años de guerra y la reciente reconfiguración del poder. Su labor se ha centrado en acompañar a los más jóvenes, tratando de construir un futuro en medio de la devastación.

Una convivencia rota por el miedo

Antes del recrudecimiento del conflicto y la caída del régimen de Al Assad, los cristianos en Siria "han sido siempre respetados, una minoría respetada y se podría decir hasta querida", ha afirmado León. Existía una convivencia pacífica tanto a nivel social como gubernamental, gracias al importante rol que la comunidad cristiana ha desempeñado históricamente en la sociedad. Sin embargo, el misionero ha confirmado la percepción del último informe de la ONG Puertas Abiertas, que vuelve a colocar a Siria en el top de países con mayor persecución religiosa.

“El miedo fue que lo que podía llegar podría ser peor, y lamentablemente se está demostrando”, ha explicado el salesiano. La tendencia actual apunta a "una versión del islam mucho más rígida y menos pronta a una relación serena". Este cambio se manifiesta en una falta de respeto y en incidentes como un atentado en una iglesia que las autoridades minimizaron atribuyéndolo a "un loco", cuando para la comunidad es una clara señal de hostilidad.

La realidad de fondo, ha sentenciado León, es que no se trató de un hecho aislado, sino que responde a un objetivo más profundo y preocupante. Según sus palabras, lo que subyace es "un deseo que los cristianos dejen, abandonen Siria". Esta presión constante ha transformado el día a día de una comunidad que ahora vive en alerta.

Un “oasis de paz” para los jóvenes

En este contexto, el papel de los misioneros es fundamental, y para los salesianos, la clave es "la presencia". León ha subrayado con orgullo: "Hemos estado presentes antes de la guerra, durante la guerra y estamos ahorita después de la guerra". Cuando las embajadas y otras organizaciones se marcharon, la Iglesia se quedó, convirtiéndose en un referente de estabilidad y esperanza para la población, especialmente para los más jóvenes.

El trabajo de los misioneros ha sido crucial para proteger a los niños y adolescentes, ofreciéndoles un espacio seguro al que llaman “oasis de paz”. En estos centros, los jóvenes pueden "vivir su infancia y su adolescencia de una forma más normal" durante unas horas a la semana. Informes psicológicos han demostrado que los jóvenes acompañados por los salesianos han desarrollado mejores herramientas de resiliencia para afrontar el trauma del conflicto.

Una de las claves que aportan es la formación para “no dejarse envenenar del deseo de odio y de venganza”. El salesiano ha relatado cómo enseñan a los jóvenes a escuchar y a no encerrarse en sí mismos, recordándoles la importancia del perdón. Citando a Juan Pablo II, ha insistido en que "no hay paz sin justicia, pero no hay justicia sin perdón".

Este principio se ha materializado en acciones concretas. León ha recordado cómo una donación de un colegio infantil de Madrid inspiró a los jóvenes sirios a ayudar a otros. También ha contado cómo, a pesar de las resistencias iniciales, los jóvenes cristianos terminaron ayudando a mujeres y niños musulmanes desplazados, hijos "del enemigo", lo que les ayudó a comprender su propia identidad como cristianos y como seres humanos.

Recuperación y unidad como camino

La situación del país se vio agravada por el terremoto de 2023. Aunque la reconstrucción avanza, Alejandro León ha destacado que la principal necesidad es "invertir en las personas". Las familias y los jóvenes han sufrido una cadena de traumas: guerra, pandemia, crisis económica y el terremoto. Por ello, es vital ofrecerles acompañamiento para "interpretar y vivir de una forma más serena todo esto".

A pesar de las dificultades, Siria es un “buen ejemplo” de ecumenismo. Al no haber una denominación cristiana mayoritaria, la relación entre los diferentes ritos católicos, ortodoxos y evangélicos es "serena y bonita". Según León, la guerra les ha ayudado a "ir más allá de las diferencias y a apoyarnos como hermanos en Cristo". Confía en que la unión de los cristianos se conseguirá, aunque no sea pronto.

Finalmente, el misionero ha recalcado la importancia del apoyo que llega desde el exterior, tanto en forma de donativos como de oración. “Las oraciones son muy importantes”, ha asegurado, explicando que los mensajes de apoyo les hacen sentirse “realmente no abandonados”. León ha expresado un "sentimiento de gratitud auténtico, sincero y espontáneo" hacia la sensibilidad mostrada desde España, prometiendo continuar con su labor en primera línea.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

Tracking