El párroco de Adamuz desgrana en COPE la noche de la tragedia ferroviaria: "Vi la fe en acción, actuaron como el mismo Cristo"

El padre Rafael Prados narra en 'Fin de Semana' su experiencia al atender a las víctimas del accidente de tren y revela la sobrecogedora historia de la niña que perdió a su familia

El párroco de Adamuz con Cristina López Schlichting
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Redacción Religión

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El padre Rafael Prados, párroco de Adamuz, ha narrado en el programa 'Fin de Semana' de la cadena COPE, presentado por Cristina López Schlichting, la sobrecogedora experiencia vivida durante la noche del accidente de tren que tuvo lugar en la localidad. El sacerdote, que se convirtió en un pilar fundamental para atender a las víctimas, ha descrito una noche de caos y dolor, pero también de una inmensa generosidad y fe por parte tanto de los pasajeros como de los vecinos del pueblo.

Todo comenzó de forma inesperada. El padre Prados se disponía a cenar cuando el repartidor que le traía una hamburguesa le alertó de la noticia. "Fue este chico el que me dijo que pusiera la televisión y viera, porque se habían enterado, pero todavía no sabíamos claro la magnitud del accidente", ha explicado. Ante la imposibilidad de acceder a la zona cero, que se encontraba acordonada, el párroco se dirigió a la caseta donde se estaba realizando el triaje de los heridos.

Un pueblo volcado con las víctimas

En la caseta y en una nave cercana cedida por la Virgen del Sol, el sacerdote y los voluntarios acogían a los pasajeros que no requerían atención médica urgente. Los heridos llegaban "confusos, sin saber ni dónde estaban", sumidos en la incertidumbre. Fue en ese momento cuando la comunidad reaccionó. "Nos dimos cuenta de que no teníamos sillas suficientes, que probablemente no hubiera agua suficiente, y entonces salimos otra vez para buscar aquello que se pudiera necesitar", ha relatado el padre Prados.

La solidaridad desbordó la tragedia. El párroco ha recordado, visiblemente emocionado, las muestras de generosidad que presenció. "Muchos de ellos estando lesionados pedían no ser atendidos para no quitarle el lugar a otra persona que pudiera venir más grave", ha destacado. Esta generosidad se extendía incluso a los más pequeños, como un niño que, tras recibir un plátano y unas galletas, quiso devolver la fruta "por si le hace falta a otra persona".

Muchos de ellos estando lesionados pedían no ser atendidos para no quitarle el lugar a otra persona que pudiera venir más grave"

Mientras los voluntarios se afanaban en dar consuelo y atender a los afectados, los responsables de Renfe e Irio dispusieron autobuses para trasladar a los viajeros a sus destinos, como Madrid y Huelva, en una operación coordinada por la Guardia Civil.

La desoladora historia de Cristina

Uno de los momentos más duros para el padre Prados fue su encuentro con la pequeña Cristina, una niña a la que encontró "con cara de pena y de angustia". El sacerdote intentó animarla ofreciéndole batidos y chucherías, pero sus esfuerzos fueron en vano. "Ella, pobrecita, no levantaba la vista del suelo, solo me decía que no, que no le apetecía nada", ha contado. En ese momento, no conocía la magnitud de su drama.

Fue días después cuando supo la verdad. La niña había perdido a su padre, su madre, su hermanito y su primito en el siniestro. En un acto de supervivencia increíble, la pequeña se quitó el abrigo y los zapatos para poder salir por una grieta del vagón. Sus primeras palabras al toparse con los agentes de la Guardia Civil fueron: "Mi padre y mi madre han muerto".

Mi padre y mi madre han muerto"

Una homilía para sanar las heridas

El impacto de la tragedia ha resonado profundamente en la comunidad. Durante su homilía del sábado, el padre Rafael Prados conectó el evangelio del domingo con la respuesta ejemplar del pueblo. Aprovechando el pasaje de la llamada del señor a los apóstoles, el párroco se dirigió a sus feligreses con palabras de reconocimiento: "Les dije que ellos, igual que los apóstoles, habían sido llamados por el señor".

El sacerdote ha afirmado que, aunque pueda parecer extraño, no pudo más que darles la "enhorabuena" por su reacción. "Es precisamente en esos momentos en los que, sin hacer elucubraciones, te sale del corazón actuar como el mismo Cristo", ha manifestado, concluyendo que esa noche se vio una demostración de que en sus corazones "latía de verdad la fe". El párroco finalizó su intervención en COPE reafirmando su compromiso: "La tarea del sacerdote es estar junto a su pueblo y ser la imagen de Cristo, buen pastor".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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