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La dura carta que manda el padre de una niña de 11 años al Real Valladolid: "Esto no va de subir o bajar, va de no romper algo tan frágil como la fe de una niña"
La mala situación que atraviesa el equipo pucelano ha llevado a un padre a enviar una carta al club.

Imagen del once del Real Valladolid antes del partido ante el Albacete
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La derrota del pasado sábado del Real Valladolid por 0-1 ante el Albacete ha provocado la reacción de un padre, Ismael Chimeno, como ha hecho público a través de las redes sociales.
El propio Ismael ha hecho pública una carta dedicada al equipo pucelano por la mala situación deportiva que atraviesa el club. Unido al descenso de la temporada pasada, el equipo del Pisuerga mira más al descenso que al ascenso, no en vano, está solo 4 puntos por encima de esos puestos, mientras que a ocho del playoff y el ascenso directo ya lo tiene a 11 puntos.

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La mala situación deportiva está provocando que la afición blanquivioleta se muestra cada vez más indignada con su equipo, sobre todo debido a los malos números en el José Zorrilla, y un ejemplo es la citada carta.
la carta dedicada al valladolid
Una carta que como señala es "desde el corazón de un padre": Hay noches en las que la miro dormir. Abraza su manta del Real Valladolid como si fuera un salvavidas y yo me pregunto, en silencio, qué hicimos para merecer un amor así… y por qué vosotros no sabéis cuidarlo. Mi hija Emma tiene 11 años y ya ha aprendido a perder con vosotros más veces de las que un niño debería. Pero no se queja. Nunca se queja".
"Vivimos en Salamanca; ella no nació allí, pero su alma vive en Valladolid. Cada quince días recorremos 250 kilómetros, no por obligación, sino por fe. Por esa ilusión que solo tienen los niños y los locos que todavía creen. En el colegio va siempre vestida de blanquivioleta: cuando toca Educación Física, cuando toca aguantar bromas, cuando toca ser distinta. Nunca baja la cabeza. Nunca se quita el escudo. Renuncia a cumpleaños de amigos por ir a verte. Guarda sus ahorros como un tesoro para comprarse algo del Pucela. Su estuche es del Real Valladolid, su peluche es del Real Valladolid y su sangre, aunque aún no lo sepa, también", señala.

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A pesar del momento del equipo, Ismael asegura que "cada semana la veo ilusionarse: preparar la mochila, cantar, soñar. Y luego llega el partido. Y otro golpe. Y otro más. Derrotas que no duelen por el marcador, sino por la sensación de que a nadie le importa; de que nadie lucha como ella lucha, de que nadie siente como ella siente".
"Y ahí estoy yo, intentando explicarle que perder también es aprender, que el fútbol no siempre devuelve lo que recibe, que amar, a veces, duele. Pero hay noches en las que no puedo más", continúa.
En esa carta, Ismael además manda un 'recado' al Pucela: "Porque no es justo. Porque ella os lo da todo… y vosotros le dais muy poco. Me duele decirlo, pero últimamente el Real Valladolid no abraza a los suyos, no protege a los más fieles, no mira a los ojos a quienes creen sin condiciones". Debido a toda esta situación, desvela que tiene "miedo de que un día esa ilusión se canse, de que el brillo se apague, de que deje de cantar camino al estadio".
"Esto no va de subir o bajar. Va de respetar un amor puro. Va de no romper algo tan frágil como la fe de una niña. Porque cuando una niña de 11 años sigue siendo del Real Valladolid después de tanto, eso no es afición: es amor del bueno. Y si algún día deja de creer, no será por perder… será porque vosotros no supisteis cuidar su corazón", concluye.