cesado por el chelsea
La astronómica cantidad de dinero que el Chelsea tendría que pagar a Rosenior por 4 meses de trabajo
Los 'blues' fulminaron a su entrenador tras encadenar cinco derrotas sin marcar y nombran a Calum McFarlane como interino para acabar la Premier y la FA Cup.

Liam Rosenior, ex entrenador del Chelsea
Madrid - Publicado el
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La paciencia se ha terminado de forma abrupta en las oficinas de Stamford Bridge. En un movimiento que ha sacudido los cimientos del fútbol inglés, el Chelsea ha anunciado la destitución fulminante de Liam Rosenior a falta de tan solo cuatro jornadas para que concluya el campeonato liguero. Esta decisión llega en un momento crítico, justo antes de que el equipo dispute las semifinales de la FA Cup contra el Leeds. Rosenior pone fin a una etapa efímera de apenas 107 días, tras haber sido el elegido para sustituir a Enzo Maresca en enero, a pesar de contar con un contrato de larguísima duración que se extendía hasta el año 2032. Los rumores procedentes de Inglaterra sugieren que el club deberá desembolsar una cifra cercana a los 27 millones de euros para sellar su salida definitiva. Un suculento finiquito por los 6'5 años que le quedaban por delante.
El club ha emitido un comunicado oficial donde agradece la entrega y la rectitud mostrada por el técnico durante su estancia, aunque reconoce que la decisión ha sido forzada por una deriva deportiva inasumible. La directiva ha subrayado que los resultados cosechados últimamente no guardan relación con las metas ambiciosas de la institución. En este escenario de incertidumbre, Calum McFarlane asumirá el mando de la plantilla de manera transitoria. El objetivo inmediato es intentar salvar los muebles en la competición copera y agotar las escasas posibilidades de alcanzar una plaza en los torneos continentales de la próxima campaña, mientras la propiedad inicia una fase de análisis profundo para encontrar un guía que aporte estabilidad real al proyecto a largo plazo.
Desde el verano de 2022, hasta seis nombres distintos han dirigido al equipo sin contar a los técnicos interinos, lo que evidencia una crisis de identidad estructural. El propio Rosenior, tras la derrota dolorosa en el estadio del Brighton, admitió que el grupo necesitaba un cambio radical y un ejercicio de autocrítica severo. Aquel encuentro fue el detonante final, donde el equipo mostró una imagen terrible, sin capacidad de reacción y con una falta de pegada alarmante que ha llevado al club a encadenar cinco derrotas consecutivas sin ser capaz de anotar un solo gol, una racha negativa que no se veía desde principios del siglo pasado. El técnico afirmó esto en rueda de prensa: “Es inaceptable. No puedo adornarlo de ninguna otra manera. Representar a este club, con la historia y la tradición que tiene, y que salgamos al campo y ofrezcamos este rendimiento…”
Las estadísticas que deja el paso de Rosenior son desoladoras para un club de este calibre. Con una media de apenas 1.31 puntos por encuentro, firma uno de los peores registros de cualquier preparador del Chelsea en la era moderna. El equipo se ha vuelto previsible e inofensivo, necesitando una cantidad ingente de pases para generar una mínima ocasión de peligro. Actualmente, la escuadra se encuentra en tierra de nadie en la clasificación, viendo cómo la zona europea se aleja de forma casi definitiva. Con un calendario inmediato que incluye enfrentamientos de máxima exigencia, la única esperanza de redención para la afición reside ahora en la FA Cup, considerada el último salvavidas para evitar que esta temporada sea recordada como un fracaso histórico absoluto en Londres.