Rebeca, víctima de las novatadas: "Se organizan como verdaderas mafias"

La estudiante de Medicina fue obligada a beber alcohol hasta perder el conocimiento 

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Rebeca, víctima de las novatadas: "Se organizan como verdaderas mafias"

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

Rebeca no permitió que las novatadas convirtieran su sueño de estudiar medicina en una pesadilla. Hoy, cuatro años después de aquellos difíciles comienzos en un colegio mayor de Madrid, está a punto de lograr su objetivo. Claro que, para sortear los obstáculos, Rebeca se vio obligada a abandonar el colegio mayor en el que residía cuando tan solo habían transcurrido tres meses desde su ingreso. Fue cuando denunció públicamente las novatadas a las que estaba siendo sometida: “Lo denuncié públicamente. Veía como algunos de mi grupo de amigos estaban dejando no solo el colegio mayor, sino también los estudios. Yo también estuve a punto de renunciar a mi carrera, porque las novatadas te dejan fatal.” A sus 23 años, Rebeca recuerda por lo que tuvo que pasar.

Las novatadas, relata Rebeca, comenzaron siendo leves, hasta evolucionar en verdaderas atrocidades: “Empiezan por llamarte constantemente a tu puerta a altas horas de la madrugada, deshacen tu habitación... y luego ya pasan a mayores, como depilar las cejas.”

Unas prácticas por parte de los veteranos de los colegios mayores que, en muchos casos, dejan tocados a los recién ingresados en el centro. Lo peor es que hay muy pocas alternativas para escapar de ellas: “Cuando llegas al colegio, te hacen elegir entre hacer las novatadas o renunciar a ellas Si renuncias es peor, porque te aíslan automáticamente. Te ves sola. Ibas al comedor y si te sentabas en una mesa de quince personas, ellos se levantaban para no estar a tu lado. Yo no renuncié, pero me negué a obedecer.”

Previamente, Rebeca fue sometida por sus “hermanos mayores”. Fue obligada a consumir alcohol hasta perder el conocimiento. En aquel momento se produjo un punto de inflexión: “Fue la única novatada a la que accedí, y luego tomé la decisión de no seguir. Ocurrió el primer día. Mis padres me dejaron en el colegio mayor y los veteranos me llevaron a un descampado para obligarme a beber hasta quedar inconsciente. Tengo una laguna de seis horas. No sé lo que ocurrió después de ingerir tanto alcohol. Al día siguiente no pude asistir a la Universidad de lo mal que estaba.”

Rebeca renunció a obedecer nuevas órdenes de los veteranos, motivo por el que fue sometida a una gran presión. Amigas suyas no fueron tan valientes, por lo que siguieron sufrieron estas prácticas. Una de ellas fue obligada a beber seis litros de agua caliente. Llegó a un punto en el que no tuvo más remedio que vomitar: “También viví el día que a algunos chicos le depilaban las cejas. Fue horrible.”

La actitud desafiante de Rebeca, además de costarle sufrimiento y dolor, también le supuso dejar a varios de sus amigos por el camino. Fueron muchos los que le retiraron el saludo por miedo a represalias: “Han pasado varios años de aquello y todavía cuando me ven, ni me saludan, por si alguien les observa. Funcionan como mafias. Mi madre un día tuvo que llamar a la policía cuando le comenté que a una chica la estaban obligando a beber seis litros de agua caliente.”

Pese a todo, nuestra protagonista percibe que lo que mueve a los “agresores” es la sed de venganza, después de que un año antes fueran ellos las víctimas de las novatadas: “Actúan con rencor. Es un círculo vicioso. Yo escuchaba a algunos novatos lamentarse y decir que estaban deseando que llegara el año que viene para que los nuevos pagasen todo el sufrimiento por el que estaban ahora pasando ellos. Al final les coges miedo.”

Las novatadas no entienden de sexo. Tanto el acosador como el sometido puede ser hombre o mujer: “Por separado, los chicos suelen ser más bestias, pero cuando se juntan los chicos con las chicas, yo creo que ellas son peores. Yo sufría de rabia y miedo. Me planteé dejar los estudios y cumplir con mi sueño.”

Una realidad, las novatadas, que lejos de menguar, crece con cada vez mayor virulencia, con la complicidad de todos los agentes implicados: “Se toman pocas medidas. Ahora gracias a asociaciones como 'No más novatadas', parece que empieza a haber mayor concienciación, pero es insuficiente. Mi consejo para las víctimas es que denuncien y pidan asesoramiento a la asociación.”

Herrera en COPE

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