Los vecinos de las Ramblas de Barcelona, acosados por la prostitución callejera

Algunas familias con hijos pequeños se están planteando trasladarse de barrio 

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 02:17

Las Ramblas de Barcelona, en pleno centro neurálgico de la ciudad, es uno de los paseos con mayor afluencia a nivel nacional, que cada año recibe un gran número de visitantes. A lo largo del recorrido del paseo, podemos encontrarnos edificios que son emblemas de la Ciudad Condal, como son el Palacio de la Virreina, el mercado de La Boquería y el teatro de El Liceo.

Pero esta belleza cultural que ofrece Las Ramblas, se está viendo empañado en los últimos años por unos mayores índices de delincuencia en sus calles, a lo que se suma el problema de la prostitución. Una lacra que se acentúa por las noches, cuando las terrazas echan el cierre. Pau es vecino de Las Ramblas desde hace muchos años. En 'Imparables', ha relatado cómo es el día a día del barrio: “Son mafias organizadas que campan a sus anchas, procedentes sobre todo de África y del Este de Europa. El problema no es solo la prostitución, ya que estas mujeres aprovechan también la coyuntura para robar. Especialmente las de origen africano. Es muy incómodo estar paseando con tu familia y ver cómo intentan entrar en tu casa o que te increpen, porque se lanzan encima tuya si hace falta. Es muy desagradable.”

El tráfico de drogas y los hurtos están muy presentes. Las víctimas suelen ser los transeúntes despistados: “También fuerzan la puerta de los portales para ejercer la prostitución dentro. Es constante ver en la entrada preservativos. Lo más triste es que al tratarse de bandas organizadas, muchas chicas están esclavizadas. No es solo la prostitución, sino lo que hay detrás, de quienes fuerzan a las mujeres a ejercer la prostitución. Algunas incluso son menores. Es muy triste.”

Pau asegura que para las vecinas de Las Ramblas de raza negra, la humillación es doble cuando presencian estas imágenes: “Yo tuve una novia de raza negra y para ella era humillante el solo hecho de caminar por el barrio y que mucha gente la confundieran con una prostituta solo por el color de piel. Es algo denigrante.”

Las familias, especialmente las que tienen algún miembro menor de edad, se muestran preocupadas por la interpretación y las lecturas que pueden extraer los pequeños de esta circunstancia: “Mi hermana tiene una hija de tres años, y vive esto cada día. Es muy triste para su educación. De hecho, están pensando en cambiarse de barrio, porque mi hermana no quiere que su hija vea esto. De hecho, hay en el barrio una plaza infantil donde van los niños a jugar, y comparten el espacio con la prostitución.”

La solución que vislumbra Pau no es sencilla de aplicar, pero ya lo han propuesto las asociaciones vecinales de Las Ramblas. Ampliar los horarios de apertura de los kioscos y terrazas: “Cuando hay una actividad legal abierta, es más fácil controlar el orden público. Por eso, creemos que estos establecimientos deberían estar abiertos toda la noche, porque una vez que cierran, es cuando se alcanza el mayor pico de prostitución y delincuencia. Apostamos por que los horarios sean más flexibles para que los vecinos estemos más seguros.”

Prostitución y delincuencia, un cóctel exclusivo para un barrio que vive en buena medida del turismo: “La criminalidad ha crecido mucho en los últimos años. La mendicidad es organizada. Son gente extranjera que buscan hacer su agosto en verano cuando hay más turistas por la zona. Hemos retrocedido una década. Ayer mismo me intentaron robar unos menores mientras paseaba con mi mujer.”

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