

"45 muertos en Adamuz no son motivo para exigir responsabilidades políticas en el Ministerio de Transportes, pero en Rodalies sí se han cobrado cabezas"
El director de 'Herrera en COPE' critica que se haya cesado a dos cargos de ADIF en Cataluña por Rodalies, pero todavía nadie lo haya hecho a nivel nacional por la tragedia de Adamuz, que dejó 45 fallecidos
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Señoras, señores, me alegro. Buenos días.
Celebro sobremanera saludarles en un día lluvioso en prácticamente toda España. Algo del Levante se salva; Baleares también, Canarias en buena medida. El resto está bajo la lluvia, con viento y temperaturas más bajas, tanto que además mañana o pasado puede chocar un frente polar que va a hacer que haya nieve en varios lugares de la península: la Bética, el sistema Central y algún lugar más.
Bueno, ¿con qué andamos? Claro, con los trenes. Sí, es que todavía sigue ahí el tal Puente, Óscar Puente sigue. ¿Y por qué tendría que no seguir? Porque se han muerto 45 personas. Básicamente. ¿Y por qué además las cercanías en Cataluña no funcionan? Es un desastre. Las utiliza más de 400.000 personas todos los días.
Este martes, se quiera o no, estamos cada día más cerca de la verdad, por un acierto investigador o por un renuncio de alguien, y vamos entendiendo mejor lo que pasó en Adamuz. 45 muertos en Adamuz no son motivo suficiente para exigir responsabilidades políticas en el Ministerio de Transportes. Pero las quejas del gobierno de Salvador Illa por el servicio de cercanías en Cataluña sí se han cobrado cabezas de responsables de Renfe y de ADIF en Cataluña. Así tiene organizada la cabeza este gobierno en lo que se refiere a prioridades políticas y morales.
Es cierto que el servicio ferroviario de cercanías en Cataluña es un desastre. Ayer se vivió una jornada inenarrable, con suspensiones y restablecimientos del servicio. Ahora están sugiriendo a ver si eso ha sido un sabotaje, un ciberataque… dando palos de ciego, buscando cómo librarse de una culpa que indudablemente recae en ellos y que todo el mundo señala.
Es una vergüenza sin paliativos. Está muy bien que alguna cabeza ruede, pero ¿qué decir, qué hacer ante el cúmulo de negligencias que vamos descubriendo en la alta velocidad desde el desastre de Adamuz? Ahora se han puesto a revisar las vías y han empezado a ver defectos que hasta ahora no veían. En la línea Madrid-Sevilla se ha encontrado otra fisura en Córdoba, no muy lejos de Adamuz. En la línea Madrid-Barcelona, otra fisura en Aragón. En la línea Santander-Bilbao se ha retomado el servicio tras estar 20 horas parado para analizar la vía.
O sea, que la red ferroviaria tenía achaques que, por lo que sea, Óscar Puente y los suyos no veían. Y la última es el error en el pliego de condiciones de la obra de reparación del tramo donde se produjo el siniestro. La instrucción que se exigía para la soldadura que reventó era la contraria de la que figura en la normativa general de ADIF.
La respuesta de la administración ha sido: “una errata”. Pero esa errata debería tener consecuencias para alguien. En una soldadura entre un tramo viejo y uno nuevo hay que saber cómo hacerlo, porque al aplicarle altas temperaturas se altera la composición molecular del material. Y alguien se equivocó. Alguien dijo “debe hacerse por aquí” cuando era por allá. El pliego de Adamuz decía una cosa distinta de la normativa general.
Lo mismo puede decirse de las explicaciones y desmentidos falsos que ha venido haciendo el ministro Óscar Puente a informaciones de los medios que se han demostrado ciertas. A todo dice que es un bulo, y no lo es. Una de esas informaciones falsas es que la vía había sido renovada íntegramente hacía meses. Integral es integral. Lo dijo la noche del accidente, lo repitió en entrevistas y ruedas de prensa, hasta que se demostró que el origen del siniestro estaba en una soldadura que unía un raíl nuevo con otro de más de 30 años. Renovación integral, nada; en todo caso, por partes.
La puntilla se la dio ayer el presidente de la Comisión de Accidentes Ferroviarios, el señor Barrón, que confirmó con claridad que el fallo de la soldadura está en el origen del descarrilamiento y cuestionó por qué no se acometió la renovación integral anunciada. Óscar Puente está cada vez más desbordado por sus propias mentiras. Nos merecemos un gobierno que no nos mienta.
En una entrevista se ha inventado un nuevo concepto: renovar es revisar. Dice que cuando habló de renovación integral quería decir revisión integral. Hay que tener imaginación, y desde luego poca vergüenza. También afirmó que el defecto era tan súbito e imprevisible que hubiera sido indetectable en las revisiones habituales. Eso es una barbaridad. Significa admitir que los sistemas de seguridad no sirven para garantizar nada y que lo de Adamuz podría repetirse mañana en cualquier sitio. Los ingenieros lo han desmentido inmediatamente.
Los sistemas funcionan. El problema es que la mayoría de los trenes de inspección están parados, y eso también es responsabilidad del ministerio. Esto ha destapado una administración torpe y negligente.
El funeral de Huelva será un funeral de verdad, un acto religioso organizado por la diócesis en el Palacio de los Deportes. Irán los Reyes, irá el presidente de la Junta, y alguien del gobierno debería ir. No esperen a Sánchez.
Hoy se vota en el Congreso el decreto que establece la bonificación del transporte público: 13.000 millones de euros en subvenciones, mientras se destinan 11.000 millones al mantenimiento de la vía. Este es el ejemplo más claro: el dinero va a la propaganda y al voto clientelar, no a la seguridad.
Y otro ejemplo de sanchismo puro es la habilidad para buscar elementos que distraigan la atención y fomenten la crispación. Ayer se anunció una regularización extraordinaria de inmigrantes ilegales pactada con Podemos, que quieren sacar por Real Decreto. Eso debería pasar por el Congreso y probablemente acabará en el Supremo. Huele a electoralismo y a polarización: excita el discurso de Vox, lo cual le viene bien a Sánchez. Como Vox trabaja para Sánchez, ambos se retroalimentan.



