La carta de una niña que pone en su sitio a Pablo Iglesias para ayudar a su padre desempleado

La falta de acuerdo para conformar un gobierno no es ajena a ningún colectivo 

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13 sep 2019

Elena es una niña de nueve años que observa cómo cambia de repente su vida cuando su padre pierde el trabajo y empieza a pasar días enteros en casa. Padre e hija tienen más tiempo para estar juntos. Ahora él la lleva al colegio, pero su rostro, cuando vuelve a recogerla, ya no es de felicidad: hoy tampoco le llamaron para hacer una entrevista. Elena lo percibe, e intenta animarle mostrándole el dibujo que hizo en clase.

Los días se van arrancando del calendario. El papá de Elena no remonta. Cada vez está más triste, más delgado, más pálido. Los currículums inundan la zona. No se le resiste ninguna empresa de la comarca. Pero la esperanza de encontrar un empleo decae.

Un día, Elena le pregunta a su padre si puede ir a un cumpleaños de un amiguito del cole. Este le responde que no. Elena, indignada y sin entender el por qué, corre a su habitación entre lágrimas. Allí escribe una nota a su padre, con solo dos palabras: “¿Por qué?” El padre de Elena, asombrado, responde a su hija a través de otra nota: “Mi querida Elena, no hay nada más gratificante en el mundo que ver a una hija ir a los cumpleaños de sus amiguitos, pero ahora mismo no se puede. Te quiere tu papá”.

La niña no pegó ojo en toda la noche, intentando llegar al fondo del por qué no podía ir al cumpleaños de su amiguito. A la mañana siguiente, escuchó en la radio que cada día hay más gente en paro. Elena relacionó dejar de trabajar con que iba a haber más niños que puedan jugar con sus padres, algo que a ella le alegró. Esa misma mañana de camino al colegio, Elena le dijo a su padre que los papás tienen que estar contentos porque van a estar más tiempo con sus hijos, igual que hace su papá con ella.

El padre le explicó que no era del todo cierto. A los padres les gusta pasar tiempo con sus hijos, pero que también necesitan trabajar para poder llevarles a los cumpleaños, ir de vacaciones o simplemente poder vivir en el piso donde están. Elena se quedó pensativa.

Ya en clase, el profesor de Elena enseñaba a los alumnos cómo se forma un gobierno, su funcionamiento, quien lo elige… Fue cuando Elena empezó a recordar lo que habló con su padre por la mañana, y preguntó al profesor al respecto: “Si el gobierno es quien manda, ¿por qué no pedimos que baje el paro para que podamos ir a los cumples o de vacaciones?”. El profesor, sorprendido, le contestó que ahora mismo hay un gobierno en funciones, por lo que no se puede llevar a cabo medidas para luchar contra el desempleo.

De vuelta a casa, Elena le dijo a su padre que ya entendía porque no podía ir al cumpleaños, y es que los gobernantes no quieren. Mientras Elena comía con su padre, seguían las noticias. A la pequeña le llamó la atención la información de que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no habían llegado a un acuerdo para formar gobierno. El padre, al ver la noticia, se indignó. Después de comer, Elena se dirigió a su habitación, tomó un folio y escribió lo siguiente:

Querido Pablo Iglesias;

Soy Elena, mi papá no tiene trabajo, le veo triste todos los días porque no le llaman de ningún trabajo y necesita que trabaje para que podamos vivir. En el cole hemos aprendido que el gobierno es quien toma decisiones, pues bien, yo os pido que por favor os unáis ya que mi papá necesita trabajar, y los papás de mis amigos también.

Mi papá me ha dicho que tienes una casa muy grande. Yo vivo en un piso muy pequeño y a mis padres les cuesta llegar a final de mes. Pablo, sólo te pido que hagas todo lo posible para que mi padre y los de mis amigos encuentren trabajo.

Seguro que tus hijos no van a estar en la misma situación que nosotros, pero ¿y si tú perdieras el trabajo? Estarías más tiempo con tus hijos, ¿verdad? Estarían felices al principio, y según pase el tiempo ellos os verían tristes porque no encontraríais nada, y si os piden vuestros hijos ir a un cumpleaños, ¿qué le dirías? Ellos, seguro, que estarían tristes porque no les podrías llevar a la fiesta con sus amiguitos porque no tendrías dinero para pagar regalitos.

Solo te pido un esfuerzo, para que soluciones los problemas y para que mi padre y otros padres y madres encuentren trabajos y los veamos felices.

Gracias Pablo.

Hasta qué punto puede la política manejar nuestra vida, pero sobre todo, nuestra felicidad.

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