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Poniendo las Calles

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La historia de (des)amor detrás del hombre que vivió "sin aportar nada de interés"

Emilio murió en febrero con una esquela un tanto tétrica. Tras ella, se esconde una vida intensa protagonizada por un romance no correspondido

Escucha la historia de Emilio y Oriol en 'Poniendo las calles'

COPE.ES

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 06:26

La siguiente historia tiene dos protagonistas: el principal ya no vive. Respondía al nombre de Emilio Miró, y murió el pasado mes de febrero. El otro se llama Oriol Querol, es periodista de LaSexta, ha encontrado un tesoro donde menos lo esperaba, y lo ha compartido en 'Poniendo las calles'.

Empecemos por el principio: Emilio murió el pasado invierno y en su esquela en La Vanguardia había una frase extraña: "Ha dejado este mundo sin haber aportado nada de interés". No es una muestra de desapego de sus seres queridos: él mismo había dejado por escrito lo que quería que se pusiera en su obituario, e incluso el dinero para pagar ese espacio en el periódico. 

Pero tras ese sentido del humor, humor negro, había una historia que casualmente descubrió Oriol.

El diario personal de Emilio

Emilio vivió en Barcelona, donde hoy está Oriol, quien, de vez en cuando, va a los Encants, uno de los mercados de antigüedades más viejos del mundo. Allí, en otras cosas, se venden objetos personales de personas fallecidas, cuando sus familiares así lo deciden. 

Oriol, paseando por allí, se fijó en un puesto en concreto. Él mismo lo contaba en Twitter hace unos días:

Y entre los papeles, un nombre: el de Emilio. Aquí sus historias se unen:

 

Entre todo lo que encontró, Oriol se fijó en un montón de hojas escritas a máquina: eran casi 300, estaban fechadas entre el 13 de octubre de 1960 y el 27 de diciembre de 1962. Era el diario personal de Emilio, de cuando tenía 20 años.

"Pensé que allí había alguna respuesta a la frase de su esquela", le cuenta Oriol al Pulpo. Allí, lo que halló, fue todo tipo de temas rutinarios: política, fútbol, trabajo... y también amor. Un amor frustrado, el que sentía este hombre por su prima Mari, quien vivía en Monzón (Huesca), y con quien mantenía una relación por carta. Aunque cuando comienza a nombrarla no lo reconoce, "se hace muy evidente que está muy enamorado de ella".

Emilio nunca es correspondido. Llega a invitarla a Barcelona, "planifica su visita y ensaya las conversaciones que tendrá con ella", cuenta el periodista. "Pero él no se atreve en esos días a decirle lo que siente", continúa. Después de esas vacaciones, Emilio se muestra triste, hasta que el diario termina. En seco. No se sabe si por este desamor o por falta de motivación, pero este químico dejó de escribir a punto de llegar a 1963.

En sus textos, Emilio especula con que su prima pueda llegar a leer en un futuro lo que sobre ella escribe. "Me lo tomé casi como un encargo", dice Oriol. Así que, manos a la obra, este periodista buscó a Mari. Y la encontró en Bilbao, casada desde 1967, año en que vio por última vez a su primo.

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Mari le contó que sabía que Emilio estaba enamorado de ella y que, efectivamente, no le correspondía. En cualquier caso, "le hizo mucha ilusión porque tenía una espina desde que murió porque no se había quedado con ningún recuerdo, y le regalé el diario", explica Oriol. Una historia de (des)amor de película.

ESCUCHA LA HISTORIA DE ORIOL Y EMILIO EN 'PONIENDO LAS CALLES'

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