"La persona cuidadora principal en España es mayoritariamente una mujer de 49 años de la 'generación sandwich', es decir, cuida a la vez a sus padres mayores y a sus hijos"
El primer estudio del Observatorio CINFA de los cuidados desvela el perfil de quien cuida en nuestro país y alerta del reto social que supone el envejecimiento

Carlos Moreno 'El Pulpo' entrevista a Alicia López de Ocáriz, directora médica corporativa de Grupo Cinfa y doctora en Medicina por la Universidad de Navarra
Publicado el - Actualizado
4 min lectura23:26 min escucha
La figura del cuidador, esencial en nuestra sociedad, ha sido analizada en el primer estudio del Observatorio CINFA de los cuidados, avalado por la Sociedad Española de Gerontología y Geriatría. En una entrevista en el programa 'Poniendo las Calles' de COPE, la presidenta del observatorio, Alicia López de Ocáriz, ha explicado a Carlos Moreno 'El Pulpo' que el objetivo es "dar visibilidad, reconocer la tarea que hacen todas estas personas cuidadoras y poner en valor el cuidado" para generar una "toma de conciencia social" y un debate tanto en las familias como en la esfera pública.
El perfil de la persona cuidadora
El estudio, realizado sobre más de 3.200 personas, revela un perfil muy definido. La persona cuidadora principal en España es mayoritariamente una mujer (64 % de los casos) con una edad media de 49 años. Más de la mitad (51 %) pertenece a la llamada 'generación sándwich', que compagina el cuidado de sus padres mayores con el de sus hijos. Tres de cada cuatro cuidadores atienden a su padre o a su madre. Aunque la mujer sigue siendo la figura central, López de Ocáriz destaca un avance: "El hombre asume este rol de cuidador, especialmente con más frecuencia cuando hay corresponsabilidad", es decir, cuando las tareas se comparten.
López de Ocáriz explica que, si bien la familia tiene un peso cultural mayor en España que en otros países, la estructura social está cambiando. "Las familias van cambiando, cada vez son menos numerosas, el número de hijos va disminuyendo, a veces los hijos ya no viven en el mismo país [...] y la mujer también se incorpora al mercado laboral", señala. Estos cambios, junto a la necesidad de recurrir a ayuda externa, plantean un escenario similar al de otros países europeos.

Un jubilado enfermo con una máscara en la silla de ruedas junto a una mujer que lo ayuda.
Un reto social que va en aumento
La sociedad española se enfrenta a un reto demográfico de primer orden. El progresivo envejecimiento de la población implica una mayor necesidad de cuidados. Según las proyecciones, las personas mayores de 65 años pasarán de ser casi 9,5 millones en 2022 a "más de 14 millones en 2040", advierte la presidenta del observatorio. Esta realidad, que a menudo implica hacerse cargo de personas con un alto grado de dependencia como los enfermos de ELA, exige que el debate sobre los cuidados ocupe un lugar central en la agenda pública.
Este fenómeno se agrava con la consolidación de la 'generación sándwich'. La confluencia de una mayor esperanza de vida y el retraso en la edad de maternidad provoca que cada vez más personas deban atender simultáneamente a sus mayores y a sus hijos. Para lograrlo, "tienen que quitar tiempo de otras actividades", afirma López de Ocáriz. De hecho, tres de cada cuatro cuidadores de esta generación han restado tiempo al ocio y al cuidado personal.

Jubilado con un andador con ruedas mirando el mar
El impacto emocional y las preocupaciones del cuidador
La dedicación al cuidado es una labor que consume una gran cantidad de tiempo y energía. El estudio desvela que más de la mitad de los cuidadores llevan más de dos años en este rol, con una media de tres años y una dedicación de 20 horas semanales. Esta entrega genera una preocupación principal, marcada por la generosidad: "lo que más les preocupa [...] es quién cuidará a su familiar si un día esas personas no lo pueden hacer", subraya López de Ocáriz. También les inquieta el impacto en su vida familiar y "si estará cuidando bien a su familiar", en una tarea con enormes desafíos como los que afrontan los trabajadores de residencias.
Quién cuidará a su familiar si un día esas personas no lo pueden hacer"
Pese a la carga que supone, el cuidado también es una fuente de aprendizaje. Más de la mitad de los encuestados afirma haber desarrollado "paciencia y tolerancia, también empatía y capacidad de escucha, y mayor fortaleza emocional". No obstante, también experimentan cansancio, el peso de la responsabilidad y la preocupación constante. La conclusión, según la experta, es que el cuidado "tiene a la vez partes positivas y partes negativas" debido a su enorme componente emocional.
Finalmente, es fundamental que la persona cuidadora no se olvide de sí misma. López de Ocáriz ha compartido una reflexión clave que le transmitió un cuidador: "Hay que cuidarse para cuidar mejor", ya que el bienestar del cuidador repercute directamente en la persona atendida. Para ello, existen iniciativas de apoyo como plataformas de formación en aspectos prácticos y de gestión emocional, que buscan acompañar a quienes, en un acto de amor y responsabilidad, dedican su vida a los demás.
Hay que cuidarse para cuidar mejor"
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



