Otro niño con autismo acaba expulsado de un campamento en Bilbao

Los organizadores alegaban que su presencia perjudicaba al resto de niños a la hora de llevar a cabo las actividades

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:16

Hace un mes conocimos el caso de un niño que fue expulsado de un campamento por tener autismo. Una noticia que tuvo gran impacto y que parecía ser un caso aislado. Pero una semana más tarde se ha vuelto a repetir, en este caso en Bilbao. Los hechos ocurrieron hace varias semanas en la colonia de verano Bilbao Musika, que está organizada por el ayuntamiento de la localidad. Paul, el protagonista de esta historia, ya había acudido a ese campamento en ocasiones anteriores. Su estancia en el campamento arrancó sin problemas, con total normalidad. Pero eso dinámica habitual cambiaría dos días mas tarde.

Desde la organización llamaron a la madre del niño para que fueran a por el pequeño con el fin de llevárselo a casa. ¿El motivo? Diicen que estaba desorientado y que había mojado a unos niños con agua. Fueron a por Paul y se lo llevaron, pero al día siguiente el niño volvió al campamento con total normalidad. Al acabar el día, cuando los niños salen para que les recojan sus padres, los monitores se citaron con los padres para comentarles que ya no llevaran a su hijo al día siguiente.

Y al pedir explicaciones solo sacaron una cosa en claro; no se podía perjudicar a todo el grupo en favor de un niño. Los padres han denunciado el caso a la Asociación Lagundu que ayuda a familias con niños con necesidades educativas especiales y dificultades de aprendizaje. Arkai, el padre de Paul, ha explicado a Mediodía COPE cómo fue el trato con los organizadores: “Fuimos a pedir explicaciones y la directora del centro nos acusó de mentir y de que el niño era indomable. Yo creo que no tiene que ver el hecho de que sea autista cuando lo puede hacer cualquier otro niño”.

Antes de ingresar ya estaban avisados los monitores de la minusvalía del pequeño. Aun así, Arkai asegura que en este campamento no está estipulado que no puedan ir niños como Paul: “A día de hoy nosotros no vemos en la página que se discrimine a ningún niño con estas capacidades. Sí yo hubiera sabido que no puede ser atendido correctamente yo no le llevo al campamento”. El pequeño ha acabado sin campamento y sin diversión, quedándose con su abuela en casa. Una situación que le ha dejado dolido y triste: “Paul quería volver a las colonias y le dijimos que no era posible, que se habían acabado. Se lo explicamos de la manera que se le puede explicar a un niño de seis años en ese momento, de que no era bienvenido en un sitio”.

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