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El bastón para ciegos que detecta obstáculos altos: "Es igual que uno normal"

Antonio Alarcón perdió casi toda la visión por un glaucoma y no paró hasta encontrar una solución para moverse mejor

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:36

Ahora vamos a hablar de obstáculos, de esos que encontramos cuando paseamos por cualquier calle. Pero no nos vamos a centrar en los de las aceras, los bordillos o el mobiliario urbano habitual. En este caso vamos a hablar de los que están a una altura por encima de la cintura. ¿Y por qué te voy a hablar de ellos? Porque suponen un verdadero problema para las personas ciegas.

Antonio se quedó perdió la visión casi total hace 11 años, debido a un glaucoma. Eso quiere decir que al perder la vista tuvo que adaptarse a una nueva situación de movimiento. Necesitó la ayuda de técnicos que le explicaban cómo manejarse en su vida diaria.

Antonio Alarcón nos cuenta: “Estuve a punto de golpearme con una escalera. Soy una persona bastante grande y bastante corpulenta. Mido un metro noventa y peso más de 100 kilos. Entonces para mí los toldos y las ramas de árboles suelen suponer un problema. Le comenté al técnico si había algo para evitar este tipo de obstáculos y me dijo que no, que es simplemente aprender los recorridos. La solución sería llevar la mano delante de la cara, la mano que llevas libre. La verdad es que no me pareció la mejor solución del mundo”.

Este alicantino estaba participando en una cátedra de tecnología y se lo contó a sus compañeros. Se trataba de localizar algún invento que ayudara a salvar los obstáculos más altos. Todos los artilugios que iban apareciendo eran complicados, demasiado tecnológicos. Le dieron muchas vueltas hasta que llegaron a la solución.

Antonio nos ha explicado cómo funciona: “Era simplemente utilizar tres sensores de ultrasonidos. Los sensores detectan los obstáculos que hay desde tu cintura hasta tu cabeza y en el ancho de tus hombros. Si detecta un obstáculo que va a ser un problema una pulsera que va conectada al bastón vibra, sino el funcionamiento es igual que un bastón normal”.

Ellos pensaron en un sector de usuarios mayores que, como él, hubieran perdido la visión en edades que no están tan acostumbradas a lo digital.

La cosa parece algo fácil. De hecho el propio Antonio no podía creer que nadie hubiera llegado previamente a esta solución para facilitar la vida de las personas ciegas. Aún así el coste del bastón no es lo barato que ellos quisieran. Están buscando ayuda para comercializarlo y que sea más asequible.

De momento están enviando ejemplares a centros de baja visión para que los prueben. Es un paso más en este camino de ayuda para que mejore la calidad de vida ante la pérdida de visión.

Seguro que el empeño y el buen humor de Antonio le ayudarán en este proyecto.

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