Adrián, el peregrino malagueño que camina a Roma sin dinero: "Se te abre todo a tu paso"
Este aventurero viaja a pie desde Palermo con el objetivo de que el Papa León XIV bendiga un ciprés que será plantado en Cantabria

Estrecho de Messina
Madrid - Publicado el
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El malagueño Adrián Ruiz Pelayo se encuentra inmerso en una peregrinación a pie de más de 3.000 kilómetros que le está llevando desde Palermo hasta Roma. Su aventura tiene una particularidad asombrosa: la realiza sin dinero, dependiendo por completo de la generosidad de la gente que encuentra en su camino.

Adrián en el Etna
Un ciprés para CANTABRIA
El objetivo de Adrián es doble: llegar a Roma para Nochebuena y conocer al papa, actualmente León XIV, para pedirle que bendiga un pequeño árbol. Se trata de un ciprés, conocido como el árbol de la cruz (Cupressus sempervirens), que posteriormente será plantado en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria.

Cambio de zapatillas después de 2800 km (desgastados)
Para sobrevivir, Adrián confía en lo que él mismo denomina "la providencia". Según explica, cuando necesita algo, simplemente lo pide con humildad. "Cuando llego a un sitio, si es necesidad, lógicamente, pues voy a una pastichería, cafetería o un bar, y pido humildemente, pues, un trozo de pan y agua", comenta.
Asegura que la hospitalidad de los italianos es tan abierta como la española y que, aunque no pide alojamiento, la gente se lo ofrece. "La hospitalidad está viniendo porque lo ofrece la gente, eso es lo maravilloso", afirma. Su lema es no ser una carga: "Yo voy con una tienda, yo no quiero molestar a la gente".
Una travesía al estilo medieval
Con una barba larga, una mochila grande y varias banderas regaladas, su aspecto evoca a los peregrinos de antaño. Su viaje incluso ha incluido hazañas como cruzar el estrecho de Mesina con una tabla de surf prestada, lo que ha llevado a que lo comparen con San Francisco de Paola, un santo que, según la tradición, cruzó el mismo estrecho sobre su manto.

Basílica San Francesco de Paola (Nápoles)
El futuro del pequeño árbol es una prioridad para Adrián. Una vez bendecido, se está gestionando la posibilidad de que el gobierno de Cantabria ayude a trasladarlo de vuelta con los máximos cuidados para garantizar su supervivencia, ya que, como él mismo explica, "es un árbol que requiere, pues, calor".
De directivo a peregrino
Antes de emprender esta aventura, la vida de Adrián era muy diferente. Licenciado en marketing, publicidad y relaciones públicas, llegó a dirigir el marketing de un campo de golf en República Dominicana y a gestionar una inmobiliaria en Marbella. Sin embargo, sentía que esa vida no le llenaba y decidió retomar este proyecto personal que había comenzado en 2019.
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