
Sofía Buera: ''El anuncio del cine trata de tapar una polémica que está dañando la imagen del Gobierno"
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Es una promesa más. El Estado bonificará todos los martes el cine para los mayores de 65 años, con lo que la entrada saldrá por escasos 2 euros. La medida puede aprobarse mañana en el Consejo de Ministros y tendrá una dotación de 10 millones de euros. Podríamos entrar en la necesidad o no de esta medida pero el comentario es otro.
No es una casualidad que el anuncio en cuestión llegue a dos semanas de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo. Tampoco es una novedad que sucedan estas cosas porque las promesas forman parte de cualquier mitin que se precie. Ahora bien, en este caso se trata de una promesa que seguramente se hará realidad, con dinero público, dinero de todos, pero que se ha anunciado en un acto de partido. En un mitin del candidato socialista Emiliano García Page, en Puertollano, en Ciudad Real. De este dinero para ir al cine se puede beneficiar cualquier jubilado, faltaría más, pero el rédito político también lo saca el PSOE o al menos, eso se busca.
De todo esto, que no es nuevo, lo que llama la atención es que se desborda ampliamente la ley electoral que prohíbe actos de propaganda institucional hasta que concluyan las elecciones, en este caso autonómicas y municipales. Y es verdad que el anuncio NO lo ha hecho el candidato regional García Page. Ha sido el Presidente del Gobierno y en clave nacional, pero es un anuncio en un acto de partido. Se podría haber hecho desde el ministerio de cultura, por ejemplo, pero no ha sido así. Se ha hecho desde la tribuna de un mitin y eso es lo que le da un aroma electoral descarado.
Desde luego, a Pedro Sánchez le sale mejor prometer entradas a dos euros a personas jubiladas que hablar sobre los 44 etarras que van en las listas de su socio Bildu, 7 de ellos condenados por delitos de sangre. Esa es la otra parte del asunto. Cómo se intenta utilizar anuncio electoral para tapar una polémica que está dañando la imagen del partido de turno.
Lo curioso de todo esto es la normalidad con la que asumimos que estas cosas pasan siempre en campaña electoral, cuando precisamente la ley indica que en plena campaña electoral estas cosas no deberían de pasar.



