Catolicismo y civilización
Escucha la Firma de José Luis Restán de este martes 31 de marzo

'La firma de José Luis Restán' del martes 31 de marzo
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Hace unos días casi salto de la silla al leer un artículo según el cual la diferencia entre el islam y el catolicismo (a efectos de convivencia civil) radica en que el primero aún no habría sido civilizado, mientras que el segundo sí.
En seguida me surgió la ironía: ¡ah, menos mal que alguien nos ha civilizado a los bárbaros católicos! Esos bárbaros que, entre otras cosas, inventaron la universidad y los hospitales, establecieron la separación entre la Iglesia y el Estado (desconocida hasta entonces), introdujeron la idea de la idéntica dignidad de cualquier persona con independencia de su sexo, raza o cultura, y que señalaron la necesidad de limitar cualquier forma de poder.
De ninguna manera pretendo decir que las formas históricas en que ha expresado el catolicismo hayan sido perfectas, y menos aún que todos los católicos hayan sido coherentes con su fe. Lo que digo es que basta un mínimo conocimiento de la historia para reconocer que el cristianismo y, dentro de él, su forma católica, ha contribuido activamente a lo largo de los siglos a diversas formas de civilización, siempre imperfectas, siempre abiertas.
Al leer el artículo de marras pensé inmediatamente en un filósofo agnóstico, Massimo Cacciari, que fue alcalde de Venecia, según el cual hay cuatro rasgos de la cultura europea que son herencia inconfundible del cristianismo: el sentido del tiempo, entendido como como historia que progresa hacia un destino final; la universalidad, es decir, el interés por todo lo humano, no sólo por alguno de sus aspectos; la comprensión de que la materia debe ser transformada a través de la técnica; y la tensión ideal por delimitar el alcance del poder político. Y es que el cristianismo ha plasmado toda una concepción del mundo y de la vida en la que pueden reconocerse también muchos que no profesan la fe.
Es parte de nuestra vocación católica seguir contribuyendo a un mundo cada vez más “civilizado”, y es saludable estar sometidos siempre a la crítica y al debate. Pero, por favor, con un poquito de fundamento.



