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El miedo, presente en los responsables de las terrazas en las Ramblas

 

Tiempo de lectura: 2Actualizado14:26

Hoy se cumple una semana desde que conociéramos la sentencia del Tribunal Supremo contra el Procés. Desde ese momentos los disturbios provocados por los más radicales han sido protagonistas, sobre todo, durante seis noches consecutivas en las que ha reinado el caos en las calles de Barcelona. El balance que hacemos, tras la primera noche con cierta calma, es de 600 heridos, de los cuales 13 siguen hospitalizados, uno de ellos el policía nacional que sigue estando muy grave en la UCI del hospital Sant Pau.

Esas cifras, las de los heridos, son lógicamente las que más preocupan, pero hay más. Los desperfectos en las calles rondan los 2,5 millones de euros. Una barbaridad. Hay sectores que se ven afectados directamente por toda esta situación. Por ejemplo, es muy probable que hayas visto las imágenes de varios manifestantes llevándose hasta televisores de unos grandes almacenes.

Otro sector damnificado es sin duda el de la hostelería. Si alguna vez has estado en el centro de la ciudad condal habrás visto zonas donde es habitual encontrarte con una terraza donde poder comer, cenar o lo que uno prefiera. Un ejemplo de ello es la Rambla Cataluña. En Mediodía COPE nos hemos ido hasta allí para hablar con Vanesa. Ella es la responsable de un local de este sector en el que han sentido miedo a lo largo de toda esta semana.

El pasado miércoles, fue uno de los días con más tensión: “Vino uno de los chicos, hizo fotos a las mesas de madera y al cabo de cinco minutos teníamos delante del local a 15 personas violentas que querían quemar. Dijeron que iban a quemarla, metimos todo para dentro, pero estaban aquí con palos y pinchos. Hay que vivirlo”, explicaba Vanesa.

Las situaciones se han repetido cada noche en una semana “con mucho miedo e incertidumbre”. Todo ello estaba provocado por la inseguridad que produce el hecho de no saber en “que momento se iban a originar todos estos actos vandálicos”. Vanesa dice que “ha sido horroroso”. El contexto ha hecho que cambien incluso sus horarios: “Hemos tenido que cerrar muchas veces antes porque estaban aquí manifestándose, haciendo barricadas y quemando contenedores. Ha sido horrible”, concluía.