Santiago Apóstol: el colegio de Valencia que cambia las peleas callejeras por diálogo y aprobados
Jordi Bosch y Beatriz Muñoz, director y profesora del centro, han hablado con Fernando de Haro y Javi Nieves sobre su exitoso método de gestión de conflictos y emociones

Santiago Apóstol: el colegio de Valencia que cambia las peleas callejeras por dialogo y aprobados
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En Valencia hay un colegio donde la resolución de conflictos se ha convertido en un punto principal de su programa educativo. Se trata del colegio Santiago Apóstol de Cabanyal, que ha recibido la mención especial del Ministerio de Educación por su método de enseñanza para la resolución de conflictos y la gestión de emociones.
Gracias a este método muchos alumnos han pasado de pegarse en la calle y faltar a clase, a ser alumnos totalmente distintos que aprueban todo. Es un cambio tan radical que los propios alumnos se dan cuenta de la importancia que tiene para ellos este cambio. “Gracias por todo, estoy contento de ver como he evolucionado a mejor gracias a vosotros” Escribe en una emotiva carta a sus profesores Rubén, de 17 años: “El cambio que he hecho no me lo creo ni yo, gracias por confiar en mí y no quitarme la mano nunca”.
Como Rubén, hay otros 200 alumnos que desde 2015 han ido aprendiendo a gestionar sus conflictos con este método, que explicaba en La Tarde Jordi Bosch, director del centro. “Pusimos una norma de convivencia tras identificar cuál era el problema más grande que teníamos en el centro” que está ubicado “en una zona complicada de Valencia”. Ese problema era la resolución de conflictos y para ayudar a solucionarlo crearon la primera norma. “Me gusta que me trates bien”.
Bosch comenta sobre la carta de Rubén a sus profesores que “Con ella ya nos ha valido la pena el trabajo de todo el año porque el objetivo del proceso al final es ese”. El propio Rubén ha comentado a Fernando de Haro y Javi Nieves su motivación para escribir esta carta “Quería agradecer a los profesores que me han ayudado y ser un poco más realista porque en persona siempre cuesta más dar las gracias, nunca se han apartado de mí y siempre han buscado que mejorase”.

De abandonar la FP a estudiar una carrera
“Antes era una persona muy explosiva que no utilizaba el diálogo, era más agresivo y desde que conocí el modelo ideológico del centro cualquier problema lo intento solucionar dialogando, ahora tengo muchísima más paciencia y autocontrol” ha afirmado el alumno.
Este método también ayuda a los alumnos a pensar en su futuro y elegir un camino: “Antes quería irme a mitad de FP y por el cariño que le he cogido a la gente y a los profesores he pensado más en mi futuro. Ahora quiero hacer un grado medio de chapa y pintura y luego seguir con una carrera universitaria y poder hacer lo que quería de pequeño, que es ser psicólogo y ayudar a la gente”.
Según Bosch, una de las claves para que todo esto funcione es “generar vinculación con el proceso educativo, si no hay vinculación es difícil que salga adelante” por lo que es importante que se vea que el colegio no es solo de los alumnos sino también de las familias de los mismos.
Beatriz Muñoz, madre y educadora del centro, también ha intervenido en La Tarde de Cope y ha hablado de la manera de funcionar del proceso: “Nosotros damos nuestro empujón, dejamos de tirar y empezamos a ceder y al final son ellos los que notan todo”. Una de las actividades que mejor funcionan son los grupos interactivos en los que “se organiza la clase en pequeños grupos y cada grupo es dinamizado por un adulto (que son madres, padres y voluntarios de la comunidad) y los niños aprenden a dialogar entre ellos y con personas de niveles académicos distintos a los suyos”.
Rubén también ha hablado de las distintas actividades que refuerzan esta capacidad de diálogo. “Para las cosas que nos preocupan están las asambleas, en los grupos nos dan un problema y hay que saber solucionarlo escuchando las posiciones de todos”.



