Los robotaxis llegan a las carreteras de España: así son los coches que conducen solos y el dilema moral que aún no pueden resolver
La conducción autónoma avanza, pero la tecnología aún se enfrenta a retos de seguridad, regulación y ética

Madrid - Publicado el
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Uber ha anunciado que desplegará una flota de robotaxis en Madrid antes de que termine el 2026. La empresa ya se encuentra en negociaciones con el ayuntamiento para obtener la autorización necesaria, un movimiento que anticipa una transformación radical de la movilidad urbana.
Mientras tanto, esta tecnología ya se está probando en entornos controlados, como el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA), dependiente de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), donde se trabaja para perfeccionar los sistemas que permitirán a los coches circular en un futuro de forma completamente autónoma.
Así funcionan los coches autónomos
Para que un vehículo opere sin intervención humana, se parte de un coche normal, generalmente con cambio automático, al que se le dota de una compleja capa tecnologica. Felipe Jiménez Alonso, catedrático de la UPM y subdirector del INSIA, explica que el proceso consiste en "meter la lógica de control y los dispositivos electrónicos para poder puentear las órdenes que hace un conductor sobre el volante y los pedales". De esta forma, un sistema informático toma el control del vehículo.
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La navegación del coche se puede programar de varias maneras. Según Jiménez, una de las más básicas consiste en grabar una ruta manualmente para que el coche la reproduzca de forma autónoma. También es posible controlarlo de forma teleguiada, "a través de un teclado o un teléfono móvil", o programarlo para que siga elementos de la infraestructura, como "bordillos o líneas de coches aparcados". Aunque se ha experimentado con el control por voz, de momento no se ha logrado la precisión necesaria para órdenes complejas como el ángulo de giro o la intensidad de la aceleración.
Uno de los aspectos más importantes es la percepción del entorno. Para saber qué ocurre a su alrededor, el coche fusiona la información de dos tipos de sensores: cámaras con visión artificial y sensores LiDAR, que utilizan tecnología láser: "Es fundamental la fusión sensorial, porque cada sensor tiene sus lados buenos y malos para detectar determinados obstáculos, y con esa fusión nos curamos en salud", detalla el catedrático. Este sistema permite al vehículo tener una visión fiable de su entorno, discriminar zonas libres y anticipar el movimiento de otros elementos en la vía.

Felipe Jiménez Alonso, subdirector del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA)
El conductor de seguridad y el dilema moral
Actualmente, la normativa exige que todas las pruebas se realicen con un conductor de seguridad presente, aunque su rol es puramente de supervisión. "En estos prototipos es permisible que el conductor de seguridad no tenga por qué hacer nada", aclara Jiménez. Esta persona puede tomar el control en caso de emergencia, pero no necesita sujetar el volante ni intervenir en la conducción. De hecho, algunos prototipos avanzados ya prescinden incluso de los pedales físicos, sustituyéndolos por otros sistemas de control de velocidad.
Uno de los debates más complejos en torno al coche autónomo es el dilema moral ante un accidente inevitable. ¿Cómo decidiría el vehículo si salvar a sus ocupantes o a un peatón? Felipe Jiménez admite que esta cuestión "todavía no tiene respuesta". A día de hoy, los sistemas se centran en "la evitación del accidente siempre y la minimización de las consecuencias", pero aún no se ha llegado al punto de programar una valoración sobre qué tipo de impacto sería menos lesivo.
Prueba de conducción de un coche autónomo en el INSIA
Sin embargo, los expertos confían en que el avance tecnológico reducirá drásticamente la probabilidad de enfrentarse a estas situaciones. La clave, según Jiménez, está en la capacidad de predicción del vehículo: "El vehículo será capaz de predecir que en el futuro va a tener que hacer frente a una situación de esas, entonces, irá tomando medidas antes y minimizaremos las situaciones en las que nos podamos encontrar ante una de esas situaciones del dilema moral".
Londres, el espejo de Madrid
Mientras Madrid prepara su llegada, Londres ya se ha convertido en un campo de pruebas. Según la corresponsal de COPE en Londres, Eva Millán, se espera que los robotaxis comiencen a circular por la capital británica a partir de septiembre de este mismo año: "De anecdótico nada, puesto que a partir de septiembre de este año se espera que los robotaxis estén circulando por Londres", afirma.
Actualmente, la ciudad vive un intenso período de pruebas en el que los vehículos, siempre con un conductor de seguridad, mapean las calles y adaptan sus sistemas a la "orografía de la capital británica". Además de los taxis, en Londres también se está planteando el uso de autobuses sin conductor, lo que demuestra el rápido avance de estas tecnologías en entornos urbanos complejos.

Una exhibición de Zoox Robotaxi invita a los espectadores a ver el vehículo de transporte totalmente autónomo y eléctrico
Pese a los rápidos avances, la autonomía total y universal todavía parece lejana. Jiménez explica la diferencia entre el nivel 4 de automatización, que es el objetivo actual, y el nivel 5. Un vehículo de nivel 4 puede operar de forma completamente autónoma en escenarios definidos, pero siempre "habrá alguna casuística de escenario que no pueda hacer frente". El nivel 5, que implicaría poder circular sin conductor en absolutamente cualquier lugar y circunstancia, "a día de hoy todavía no está puesto en la agenda a corto ni medio plazo".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




