¿Por qué la organización del Open de Australia ha obligado a Carlos Alcaraz a jugar sin su pulsera inteligente?
El tenista murciano fue obligado a quitarse un dispositivo que mide su sueño y esfuerzo, generando un debate sobre la tecnología en la alta competición

Madrid - Publicado el
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A pesar de su reciente victoria en cuartos de final del Open de Australia contra Álex de Miñaur, la atención sobre Carlos Alcaraz se ha centrado en un incidente ocurrido en su partido de octavos.
Justo antes de comenzar el encuentro contra Tommy Paul, la jueza de silla le ordenó quitarse una pulsera inteligente, desatando un debate sobre el uso de la tecnología en la alta competición. La escena, analizada en 'La Tarde' de COPE con Pilar García Muñiz, ha dejado una pregunta en el aire: ¿qué información proporciona este dispositivo para que esté prohibido?
Un ‘vacío legal’ en el reglamento
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Desde Melbourne, el periodista Ángel García Muñiz ha explicado que no es un caso aislado, ya que a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, también se le exigió que se desprendiera del mismo dispositivo.
Se trata de una pulsera de la marca Whoop que, según ha detallado, “mide la recuperación, el esfuerzo, la tensión cardiovascular, el sueño y el pulso”. Aunque Alcaraz la había usado en partidos anteriores sin que nadie se percatara, la organización del torneo ha decidido prohibir su uso en la pista.
La polémica ha crecido al saberse que el CEO de Whoop ha asegurado que el dispositivo “está aprobado por la Federación Internacional de Tenis” y que su función es únicamente medir datos durante el partido, sin suponer un riesgo físico para el jugador. “Los datos no son esteroides”, ha sentenciado el directivo de la empresa.
La situación resulta contradictoria, ya que Whoop es patrocinador de la WTA, el circuito femenino de tenis. Según García Muñiz, lo que está prohibido es cualquier dispositivo que permita recibir ayuda externa, pero esta pulsera “no te da ni la hora”, solo recoge datos. Sin embargo, en la pista “quien manda es la jueza de silla”.
La visión de la medicina deportiva
Para comprender el valor de los datos que recogen estos dispositivos, el doctor Gonzalo Correa González, presidente de la Sociedad Española de Medicina Deportiva, ha explicado en 'La Tarde' que en el deporte de élite se busca “monitorizar todo lo posible”. Estos aparatos miden principalmente “parámetros fisiológicos como la frecuencia cardíaca”, y con un análisis correcto, “se puede predecir u optimizar el rendimiento”.
El doctor Correa sugiere que la prohibición podría estar relacionada con la ventaja competitiva que ofrece esta información en tiempo real. Conocer la frecuencia cardíaca, por ejemplo, permite saber si un deportista “está más cansado y necesita, a lo mejor, optimizar el tiempo entre punto y punto”. Esta capacidad de autoanálisis durante la competición podría ser el motivo de la restricción impuesta en el Grand Slam.

Carlos Alcaraz, durante el partido ante De Miñaur
Pese a su utilidad, el especialista ha matizado la precisión de estos wearables. “No considero que sea de uso médico a día de hoy”, ha afirmado, aunque reconoce que “es mejor tener mayor cantidad de datos para ayudar a nuestros pacientes”. Para el doctor, es necesario que haya más “estudios científicos que avalen el uso clínico” de estos dispositivos, si bien pueden servir como una orientación.
El doctor Correa también ha señalado que, mientras para los deportistas profesionales estos datos son clave para “aumentar el rendimiento”, para la población general su uso puede estar más influenciado por “una gran cantidad de marketing”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




