La foto: "Todos ordenamos nuestros paquetes, se llamen como se llamen"

Fernando de Haro elige una imagen para cerrar el programa de este viernes

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Fernando de Haro

'La Tarde'

Madrid

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 19:10

La foto que me ha llamado la atención hoy la publica el diario El País. Es el retrato de una mujer china, una mujer guapa con un pelo largo, un perfil con carácter, con las cejas anchas y elegantes, con unos ojos grandes La mujer trabaja con un uniforme negro y rojo en un almacen con luz de tonos encarnados, entre maquinas pintadas de colorado. El trabajo de la mujer consiste en clasificar paquetes. Los paquetes están apilados de forma desordenada a su espalda en una especie de contenedor del que los va sacando. Los pone, según su tamaño, en diferentes cintas transportadoras. El trabajo exige concentración, precisión. Parece sencillo pero no lo es. La mujer de la foto puede distraerse lo justo. Se puede oir en la foto el ruido de la maquinaria industrial. La mujer de la foto pasa ocho, diez, quizás once horas delante de la cinta transportadora. Imaginemos que no está explotada, imaginemos que tiene sus pausas para ira al baño, para fumarse algún cigarrillo, una pausa más larga para comer tranquilamente. Imaginemos que tiene un sueldo decente, imaginemos que ha podido pagarse un buen apartamento. Imaginemos que tiene una vida familiar feliz, que su marido la trata con cariño, que sus hijos han podido crecer sanos y estudian en un buen colegio. Sigue sonando el ruido industrial. Las cintas transportadoras esperan más paquetes. Una hora, un día, un mes, un año, diez años ordenando paquetes. Todos estamos delante de nuestra cinta transportadora, todos ordenamos nuestros paquetes, se llamen como se llamen. ¿Qué puede darnos algo de alegría no después de los paquetes, sino con los paquetes? ¿Puede haber alguna alegría mientras estoy colocando este paquete?

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