La Foto: "Como todos, los labriegos, a esperar lo que no se puede alcanzar"

La Foto: "Como todos, los labriegos, a esperar lo que no se puede alcanzar"
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La foto que me ha llamado la atención la tomó Ruth Matilda en el Campillo, un pueblo de la Tierra del Pan, de Zamora. Ruth Matilda nació en Nebraska y se vino a tierras de Castilla hace noventa años. Era muy jovencita cuando le llamó la atención como laboreaban dos paisanos. La cámara puesta en el suelo, retrata muy cerca unos terrones aereados, volteados, removidos, preparados ya para la simiente. Unos metros más allá, el suelo todavía reposa perezoso, compacto, salpicado por pajas que quedaron del rastrojo. Dos vaquillas con más pellejo que carne y las colas muy largas descansan uncidas a un yugo de encina vieja. La reja del arado que arrastran está bien clavada. Es el mismo arado que se usó en el pueblo hace cien años, hace doscientos años, hace mil años, hace dos mil años. Le llaman romano. En las épocas buenas tiran las bestias, en los malos un vecino. Un de los labradores sostiene el tiro mientras hinca entre los terrones una vara muy recta. El rústico viste pantalones recios, quizás de pana, blusón anudado al pecho y debajo chaleco y camisa. Alrededor del cuello un pañuelo y en la cabeza una gorra que no es marinera, quizá una vieja boina puesta de aquella manera. El paisano sonríe entre socarron y divertido. Su compañero menos guasón también gasta blusa y lleva al hombro una manta vieja y mal zurcida. Echarán la sementera y luego habrá que esperar a que la helada negra no llegue demasiado pronto, a que las lluvías sean precisas y oportunas, a que el cielo sea favorable. Como todos, los labriegos, a esperar lo que no se puede alcanzar.



