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Cien años del hundimiento de Valbanera, conocido como el 'Titanic de los pobres'

En ‘La Tarde’ ha estado el nieto de uno de los supervivientes de este naufragio

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COPE.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19:26

Año 1919. Más de 1.100 personas marchaban con ilusión desde España hasta La Habana. Se embarcaban en el Valbanera, un barco de vapor dedicado principalmente al transporte de mercancías, pero también al traslado de emigrantes hasta América. Cientos de personas pagaron con lo poco que tenían un billete en busca de una vida mejor. Un pasaje en “el magnífico transatlántico español”, como se anunciaba en la época, pero cuyo desenlace no podía haber sido peor.

Un viaje que pasaría a la historia como la mayor tragedia de la navegación española en tiempos de paz y que acaba de cumplir su centenario. Los pasajeros fueron embarcando en diferentes puertos de la Península, antes de atracar en Canarias, el punto de salida hacia “la tierra prometida”. Después de unas dos semanas de travesía por el mar, llegaron hasta el puerto de Santiago de Cuba. Allí se bajaron unas 700 personas. Pero no todos los que decidieron pisar tierra tenían pensado ese destino. Algo les hizo desembarcar. Eso les salvó la vida.

El 10 de septiembre de 1919, el Valbanera se hundía a unas cien millas del puerto de La Habana, en el llamado Banco de la Media Luna. Un fuerte temporal les había impedido acercarse a puerto y el buque terminó naufragando con 488 personas a bordo. Fue encontrado a 12 metros de profundidad y lo más misterioso de todo: no fue hallado ningún cuerpo. Lo han llamado de muchas maneras: el Titanic español, el Titanic de los pobres o el Titanic de la emigración canaria. En cualquier caso, es a día de hoy, la mayor tragedia de la marina mercante española y es curioso, porque de él poco se ha hablado -o nada-.

Su historia bien la conoce  Juan Manuel García Ramos, nieto de uno de los supervivientes, autor de “El zahorí del Valbanera”. José Aquilino desembarcó en el puerto de Santiago de Cuba: “Mi abuelo tenía unas dotes de previsión de los cielos. Tenía pasaje pagado hasta La Habana, a 1.200 kilómetros de Santiago, pero al ver los cielos del Caribe y del Atlántico, se dio cuenta de que ocurriría algo trágico, por lo que se bajó y con él otra mucha gente. Eso me contaba cuando era niño, y yo ahora lo he publicado en este libro.”

1919 fue un año trágico para Canarias, tras el final de la I Guerra Mundial. El paro era terrible: “La mayoría que embarcaron en el buque era gente pobre. Pagaron pasajes de cuarta clase por 75 pesetas, que era una fortuna para estas personas, para buscar salvar a sus familias.”

De aquella travesía, me contaba que fue un viaje muy duro: “Cuando llegó a Santiago de Cuba se dio cuenta de que tenía que bajarse. Esa predicción que él hizo arrastró a otras personas. Se enteraron muy tarde de lo ocurrido, y al conocerlo envió un telegrama a su padre diciendo que estaba vivo. Se sabe que el motivo del naufragio fue un huracán de nivel cuatro que arrastró a todos, pero nunca quedaron rastro de los fallecidos.”

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