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De Haro: “Mientras Sánchez recibe a los partidos, Bruselas advierte que subir el SMI ralentizará el empleo”

Fernando de Haro analiza la reunión entre Sánchez y Rivera en el monólogo de ‘La Tarde’

Fernando de Haro

Fernando de Haro

'La Tarde'

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16:45

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Sigue en Moncloa el postureo de Sánchez, que sigue recibiendo como si fuera no presidente del Gobierno, sino Jefe de Estado a los líderes de los partidos nacionales. Ayer fue Casado, esta mañana ha sido Rivera y esta tarde le toca a Pablo Iglesias. Mientras en Moncloa sigue la política del postureo de un Sánchez que hace campaña como hombre de centro y de Casado y Rivera que compiten por el centro, la vida sigue. La vida real sigue y avisa. El aviso de la vida real llegaba hoy desde Bruselas. La Comisión ha revisado ya el plan de estabilidad que envió el Gobierno de Sánchez con una subida de la presión fiscal en los próximos años de más de 26.000 millones. En Bruselas lo han mirado y hoy le han dicho que la previsión de déficit no está bien hecha. Este año el déficit público no será del 2 sino del 2,3 por ciento, y el año que viene, a pesar de la subida de impuestos de 5.000 millones, el déficit será no del 1 sino del 2 por ciento.

Bruselas le advierte a Sánchez que las cuentas no están bien hechas y que subir el salario mínimo va a ralentizar la creación de empleo. Pero a Sánchez esto le importa poco porque está en la política de la gesticulación, recibiendo en Moncloa. Dedicado a la política de ballet. También los recibidos hacen el mismo juego. Con cinco partidos la política española tiene el grave riesgo de convertirse en un puro juego táctico. Sánchez se ha movido al centro, ayer Casado se distanciaba de Vox, acentuando el perfil de oposición moderada e intentando arrimar a Ciudadanos a Sánchez. Lo hacía sugiriendo que debía ser Ciudadanos quien apoyara la investidura. Lo ha repetido aquí en Cope esta mañana en el programa de Carlos Herrera El juego de Casado es claro, al intentar dar la imagen de que Ciudadanos está cerca de Sánchez. Quiere abrirle al PP el espacio que no ha tenido en las generales.

¿Y Rivera? Pues Rivera esta mañana también ha hecho ballet, ha sacado su cara más osca, se ha reunido una horita corta con Sánchez y ha querido bailar en la baldosa de una oposición dura, porque él quiere ser el líder de la oposición. Ha pedido a Sánchez que se aplique el 155 en Cataluña y ha asegurado que en materia económica va a impedir que Sánchez e Iglesias machaquen a impuestos a las clases medias. Antes de ir a Moncloa ha asegurado en un desayuno que es un chiste la invitación que ha hecho Casado a abstenerse.

No han empezado nada bien las cosas. Esperemos que después de las municipales y autonómicas esto se asiente. Y tengamos un presidente menos pendiente de las fotos, y a un Casado y a un Rivera menos preocupado por la competencia mutua. Ni el 155 se puede aplicar en este momento ni España necesita con urgencia que Ciudadanos sea el partido de referencia de la oposición. Lo que si le vendría bien a España sería que Ciudadanos gobernara con Sánchez para dar estabilidad y para evitar el protagonismo de Podemos. 

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