La foto: “El hombre lo primero que hará será abrir el armario y oler su ropa como así pudiera prolongar sus ge
Escucha la foto del día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la han tomado hace unas horas en la estación de tren de Leopolis. De fondo un tren que parte, un tren azul y amarillo que empieza a coger velocidad y que se convierte en un trazo de oleo. Después otra vía vacía, la linea amarilla del andén y a la derecha una mujer y un hombre que se abrazan, ella le abraza a él la cintura y el a ella los hombros. A la altura del pecho los dos cuerpos se separan. Quieren verse las caras. La mujer con un gorro rojo y una mochila escolar a la espalda llora sin lágrimas, llora con un gesto de la boca, apretando los labios. Llora con la nariz que se le ha puesto roja, llora con el vientre, con las tripas, con el alma, sin hacer ruido. La mujer tiene los ojos clavados en el hombre que quiere. Intenta llevarse en esa última mirada el preciso color real de su cara, que no es el mismo que llega a través del teléfono, intenta llevarse el olor suave de su cuerpo, el fulgor triste de sus pupilas, que no es el mismo que el que llega a través del movil, quiere memorizar su aliento. No, la voz en la distancia, el rostro en la distancia, no será el mismo. No quiere olvidar. Quiere poder quejarse de su falta de orden, quiere volver a ver sus zapatos torcidos siempre por el mismo lado, escuchar esos silencios con los que dice que está enfadado. Nunca fueron especialmente afectuosos, más bien secos, pero ahora tiene la sensación de que le están depellejando viva. El la intenta tranquilizar. Pero el hombre al volver a su casa, lo primero que hará será abrir el armario y oler su ropa como así pudiera prolongar sus gestos. Él, hasta el reencuentro, que más temprano o más tarde llegará, hasta el reencuentro aquí o allá, viviera como un exiliado de sí mismo.



