Disruptores endocrinos y salud hormonal
Alertan de los enemigos invisibles en casa que alteran las hormonas
Un experto detalla cómo los plásticos, cosméticos y hasta el polvo doméstico liberan sustancias químicas que impactan directamente en el sistema hormonal

Publicado el
2 min lectura10:31 min escucha
El catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, Nicolás Olea, ha explicado en el programa 'Fin de Semana' de COPE cómo convivimos a diario con sustancias químicas que actúan como disruptores endocrinos. Estos compuestos, presentes en objetos cotidianos, pueden influir en nuestras hormonas y provocar diversos problemas de salud.
Olea los define como “sustancias químicas, contaminantes ambientales, que una vez dentro del organismo modifican las hormonas”. Su mecanismo de acción es variado, ya que, según el experto, estos disruptores “unas veces imitan, otras veces bloquean el mensaje hormonal”.
Unas veces imitan, otras veces bloquean el mensaje hormonal"
Exposición inevitable, pero controlable
¿Es posible vivir al margen de ellos? El doctor Olea es tajante: “no es posible evitarlo ya”. Los estudios de biomonitorización demuestran que “toda la población europea”, sin importar la edad o el sexo, está expuesta a ellos de forma diaria.
A pesar de ello, se pueden tomar medidas para reducir la exposición. Olea recomienda gestos como optar por el consumo de comida ecológica para disminuir la ingesta de pesticidas, “sacar el plástico de tu cocina” o “airear la habitación y sacar el polvo de la casa”, ya que son acciones que ayudan a minimizar el contacto.
Los focos de riesgo en el hogar
La cocina es uno de los puntos clave. El catedrático advierte que “[.calentar en el microondas un material de plástico, pues libera parte de los componentes de ese plástico, como los ftalatos.]”. Por ello, anima a recuperar utensilios antiguos que son completamente inertes, como las bandejas de horno de cristal, los moldes metálicos o la tabla de cortar de madera.
Los más afectados por esta contaminación invisible son los grupos más sensibles a los cambios hormonales. “Siempre nos ha preocupado mucho la exposición de la mujer joven en edad fértil”, señala Olea, así como la del “embrión y el feto en desarrollo intrauterino”. También los niños que gatean y las mascotas, al estar más en contacto con el polvo de casa.
Precisamente, la composición de este polvo ha cambiado drásticamente. “Hace años el polvo de casa probablemente era fibra, algodón y pelo”, explica Olea, pero “ahora, que ya lo hemos estudiado, es fundamentalmente fibra textil”. Estas fibras sintéticas atrapan sustancias químicas como bisfenoles o parabenos.
Ahora el polvo de casa es fundamentalmente fibra textil que atrapa sustancias químicas"
Las 'enfermedades modernas' asociadas
Esta exposición constante se traduce en un aumento de las “enfermedades muy comunes del siglo veintiuno”. El experto las vincula con el déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la prematuridad, el bajo peso al nacer y, de forma preocupante, “el adelanto de la pubertad precoz en las niñas” de hasta ocho años.
La lista de afecciones no termina ahí. También se relacionan con problemas tiroideos, la obesidad y la diabetes. Afortunadamente, aunque algunos de estos químicos se acumulan, la mayoría “se elimina por orina”, lo que ha permitido confirmar la exposición generalizada de la población.
Para combatir el problema desde la raíz, Olea reclama que el conocimiento científico se utilice “de forma rápida y eficaz para legislar”. El catedrático lamenta la “demora tan importante” que existe para que la investigación, financiada con impuestos públicos, se traduzca en medidas preventivas que protejan la salud.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



