La Foto: "Con su tristeza, con su cansancio de siglos, esos ojos son dos suplicas profundas"

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que hoy me ha llamado la atención es de una retratista que trabajó en un pequeño pueblo de Estados Unidos a comienzos del siglo XX. En blanco y negro, el interior de una gran tienda de campaña. La lona de la tienda descansa sobre una estructura de tablas. En una esquina de la carpa una cama estrecha y en la cama una joven. La almohada, blanquísima, almidonada por manos cariñosas. Dos mantas gordas y una colcha de invierno se vuelven en el embozo. Para no pasar frío la joven, encima del camisón, lleva una mañanita de punto. Un brazo debajo del cuello, el otro estirado sostiene una taza. La taza descansa en una bandeja en la que también hay un vaso de leche blanca ya terciada. Blancas las manos de la joven, largos y pálidos los dedos. Blanca la tez de la que yace, las cejas un suspiro, los labios de enferma. Y los ojos..los ojos, pequeños, negros. Parece que los ojos están callados pero hay que fijarse y escucharlos bien porque con su tristeza, con su cansancio de siglos esos ojos son dos suplicas profundas. La joven enferma ha naufragado en un mar de bacterias infecciosas. Y su lecho es una costa lejana, una orilla perdida a muchas millas de una vida despreocupada y llena de energía. Blanca de sal marina, sin fuerzas, la joven escucha como fuera de la tienda los chicos juegan a la pelota. Una pelota que por descuido rueda muy cerca de ella. La joven enferma y blanca, con sus ojos negros es una suplicante silenciosa. Quiere, como todos, jugar con la pelota, quiere más vida, más vigor, más canciones bonitas, más besos agridulces, quiere gozar de los días, ver la aurora y pensar que es bueno que salga el sol, quiere dejar sentir el tiempo como un plomo en el pecho, quiere dejar de pensar que lo mejor es dormirse pronto y despertarse tarde. La joven de la foto, como todos quiere más vida.



