Josephine Baker, la artista que espió para los Aliados abre el especial 'Cuatro mujeres de guerra' en COPE
Baker fue cantante, bailarina y una de las grandes estrellas del París de entreguerras. Su historia abre el monográfico especial 'Cuatro mujeres de guerra', un recorrido por las distintas formas en las que las mujeres participaron en el mayor conflicto del siglo XX

Málaga - Publicado el
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La Segunda Guerra Mundial ha sido narrada tradicionalmente desde los grandes frentes, las batallas decisivas y los nombres de los líderes políticos y militares. Sin embargo, ese relato queda incompleto si no se incorpora la mirada de quienes combatieron desde otros lugares: la clandestinidad, el espionaje, la retaguardia o incluso desde el interior del propio sistema represivo nazi. Con esa premisa nace el monográfico especial 'Cuatro mujeres de guerra', emitido en 'La Noche de Adolfo Arjona', que pone el foco en cuatro biografías femeninas muy distintas, pero unidas por un mismo conflicto.

Josephine Baker en el castillo de Les Milandes durante una entrevista con Henk van Stipriaan.
Josephine Baker, una espía bajo los focos
La primera protagonista es Josephine Baker, una mujer cuya vida parece una novela, pero cuyo papel durante la guerra está documentado por fuentes oficiales francesas. Nacida en 1906 en St. Louis, en una familia pobre y marcada por la segregación racial, Baker emigró a Europa en los años veinte y encontró en París un espacio de libertad artística y personal que Estados Unidos no le ofrecía. Su trayectoria vital, su papel en la Resistencia y los reconocimientos oficiales que recibió tras la guerra pueden consultarse en la biografía institucional en francés, basada en archivos históricos y documentación estatal.
Cuando Francia declaró la guerra a Alemania en septiembre de 1939, su posición como celebridad internacional llamó la atención del servicio de inteligencia militar francés, que la reclutó como agente. Utilizó mensajes con tinta invisible sobre partituras musicales, información memorizada y su facilidad para moverse por embajadas y recepciones diplomáticas sin levantar sospechas. Tras la ocupación nazi de París en 1940, huyó al sur de Francia y después al norte de África, donde colaboró con la Francia Libre. Finalizada la guerra, recibió la Croix de Guerre, la Medalla de la Resistencia y, en 1961, la Legión de Honor, impuesta por el general Charles de Gaulle.

Josephine Baker en el castillo de Les Milandes, fotografía de grupo en el jardín.
Nancy Wake, la Resistencia armada

Nancy Wake imagen de archivo
El monográfico continúa con la figura de Nancy Wake, una de las mujeres más legendarias de la Resistencia francesa. Nacida en Nueva Zelanda y criada en Australia, se estableció en Francia antes de la guerra y, tras la ocupación nazi, se integró en redes clandestinas dedicadas a la evasión de pilotos aliados y al sabotaje.
Apodada por la Gestapo como “el Ratón Blanco”, Nancy Wake se convirtió en una de las personas más buscadas de la Francia ocupada. Tras huir del país, fue entrenada por el Special Operations Executive británico y regresó en paracaídas en 1944 para coordinar acciones armadas junto a la Resistencia interior.
Irma Grese, el rostro femenino del horror nazi

Detalle de los retratos de guardianes del campo de concentración de Bergen-Belsen en Celle, agosto de 1945.
El especial aborda también uno de los capítulos más incómodos de la historia: el de las mujeres que no fueron víctimas ni resistentes, sino parte activa del sistema represivo nazi. Es el caso de Irma Grese, guardiana de campos de concentración como Auschwitz-Birkenau y Bergen-Belsen.
La información sobre su papel, su detención y su juicio procede de instituciones dedicadas a la investigación del Holocausto, como el United States Holocaust Memorial Museum, que conserva registros documentales sobre su caso.

Irma Grese en el centro de la imagen junto a otros guardianes del campo de concentración de Bergen-Belsen
Grese fue juzgada por un tribunal militar británico en el juicio de Bergen-Belsen, declarada culpable de crímenes de guerra y ejecutada en diciembre de 1945, con solo 22 años. Su historia obliga a desmontar el estereotipo de la mujer únicamente como víctima del conflicto bélico.
Charity Adams Earley y el poder de una carta

Charity Adams pasando revista a las mujeres de su escuadrón
El monográfico se cierra con una historia marcada por la reconstrucción emocional tras la guerra. Charity Adams Earley fue la comandante del 6888th Central Postal Directory Battalion, la única unidad femenina afroamericana desplegada en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. En 1945, el Six Triple Eight recibió la misión de clasificar y enviar millones de cartas acumuladas que nunca habían llegado a los soldados estadounidenses en el frente. Bajo el liderazgo de Adams Earley, el batallón logró distribuir más de 17 millones de envíos postales en apenas unos meses, devolviendo a miles de combatientes el contacto con sus familias.
Cuatro mujeres, cuatro formas de estar en guerra
Con estas cuatro biografías, 'La Noche de Adolfo Arjona' propone una mirada compleja y necesaria sobre la Segunda Guerra Mundial. Desde el espionaje sin armas de Josephine Baker hasta la Resistencia armada de Nancy Wake, pasando por el horror encarnado por Irma Grese y la reconstrucción humana liderada por Charity Adams Earley, el monográfico demuestra que la guerra no tuvo un solo rostro ni una única forma de ser vivida. También se escribió, para bien y para mal, en femenino.



