Antonio Herraiz: "El avance de la vacuna es importante, pero este túnel es tan largo que todavía toca sudar"

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La vacuna del coronavirus será gratuita en España, su distribución comenzará por los colectivos de riesgo a partir de enero y permitirá a 10 millones de españoles estar inmunizados en mayo. ¿Todo esto está garantizado? Pues no, pero es la previsión que ha hecho esta mañana el ministro de Sanidad adelantándose a la prudencia que todo ensayo tan complicado exige.
“Calculamos que de la compañía Pfizer alrededor de 20 millones de dosis podrían llegar. Es una vacuna de doble dosis, por tanto podría inmunizar a unos 10 millones de personas. Alrededor del mes de mayo deberíamos tener ya un porcentaje suficientemente relevante de población española y europea vacunada”, indicaba Salvador Illa.
Es cierto que la carrera para encontrar la vacuna entra en su recta final, es cierto también que la eficacia de los ensayos de la compañía Pfizer es superior a lo esperado, pero no hay que olvidar que todavía hay que confirmar su seguridad al 100% y comenzar su distribución, que no va a ser fácil cuando todo el mundo, todo el planeta, está reclamando esta vacuna.
Este chute de optimismo necesario, de esperanza en tiempos difíciles, llega en un momento en el que la segunda ola sigue golpeando. Hoy nos fijamos en Andalucía. Primero porque los datos son malos. En las últimas 24 horas, en la comunidad más poblada de España han muerto 95 personas. Es cifra récord. Además, sube la presión hospitalaria y 438 personas permanecen en la UCI con coronavirus. Andalucía también es noticia porque hoy han entrado en vigor las nuevas restricciones. A partir de las seis de la tarde cualquier actividad considerada no esencial tiene que cerrar. Bares y restaurantes, por ejemplo, con la persiana cerrada, bajada, desde las seis de la tarde hasta las 7 de la mañana. Y en casa, todos en casa con el toque de queda de diez de la noche a siete de la mañana.
Granada es la provincia con medidas más duras de toda Andalucía. Aquí no hay franja horaria y bares y restaurantes no pueden abrir a ninguna hora. Por eso nos hemos ido a la calle Navas, que es una de las que más movimiento tiene en Granada. En un día normal, es difícil transitar con la gente en la calle y los bares llenos. Hoy la calle es prácticamente un desierto con todos los establecimientos cerrados. Allí nos hemos encontrado a Ana Olmos. Hace unos días se hizo una foto, tumbada, con su traje de camarera y simulando la muerte del sector. Sus abuelos abrieron el restaurante familiar en 1961. Desde entonces, nunca antes habían pasado por una situación similar. Esa foto refleja por lo que están pasando.
“Yo salí de trabajar y vi como estaba la calle y eran las cuatro de la tarde. En otro momento estaría completa. Te costaría hasta pasar por esta calle. Y digo no, no es normal que esteis todos los bares cerrados, con la persiana echada. No había gente y se me ocurrió: mira yo me voy a echar al suelo. Y le dije a mi hermano: hazme una foto”, explica Ana.
El avance de la vacuna es importante, se ve cierta luz al final de ese túnel que es tan largo que todavía toca sudar. Por eso no es conveniente lanzar excesivas expectativas ni falsas esperanzas.



