Pérgamo continúa escribiendo su historia: el motivo por el que la librería más antigua de Madrid sigue abierta
Los años fueron pasando, la librería siguió vendiendo libros y acabó convirtiéndose en la más antigua de Madrid

Pérgamo continúa escribiendo su historia: el motivo por el que la librería más antigua de Madrid sigue abierta
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En el año 1946, en plena posguerra, Raúl Serrano decidió abrir una librería. Fue una apuesta complicada porque en ese momento los españoles estaban más preocupados de conseguir un plato de comida que de leer libros.
Pero lo cierto es que no le fue mal. Raúl decidió bautizarla con el nombre de Pérgamo. Los años fueron pasando, la librería siguió vendiendo libros y acabó convirtiéndose en la más antigua de Madrid.
Cuando Raúl murió, sus hijas decidieron continuar con la vocación de su padre. Pérgamo gozaba de buena salud: ha superado crisis económicas, ha sobrevivido al avance tecnológico e incluso a una pandemia. Pero después de tanto tiempo, sus dos hijas, Lourdes y Ana, decidieron parar. Tienen 80 y 72 años y necesitaban un descanso: era el momento de jubilarse, aún sin tener un relevo. Todo hacía indicar que la librería Pérgamo, la más antigua de la capital, cerraría para siempre.
La librería Pérgamo pedía una historia interminable. En 'La Linterna de COPE' ha estado Ana, una de esas dos hermanas, y la pillamos dentro de la librería. Así ha sido toda su vida. 72 años metida en la librería. Su hermana Lourdes era la encargada, pero Ana siempre estuvo ahí con ella.
En los años 60 y 70, hasta cuatro familias vivían de esta librería. El padre de Ana y Lourdes tuvo que comprar dos locales para almacenar los cientos de libros que tenían. Porque es que, además, en Pérgamo también se vendían libros de colegio, por lo que cientos y cientos de niños acudían allí cada año al inicio de curso.
Pero. como ya sabes, las librerías tradicionales también han sufrido la llegada de la tecnología En los últimos años, la demanda ya no era la misma. Eso y los ochenta años de su hermana Lourdes complicaban mucho la continuidad de Pérgamo.
Seguir con la librería abierta se antojaba complicado, por lo que, finalmente, las dos hermanas decidieron echar el cierre. En diciembre comenzaron la liquidación y colgaron de la puerta el cártel de “Se alquila”. La librería más antigua de Madrid echaba el cierre fue una noticia que corrió como la pólvora.
De forma paralela, se sucedían las llamadas de los interesados por el local. Ana nos cuenta que eran seis o siete diarias. Pero, por desgracia para las hermanas Serrano, todos los interesados pretendían montar un restaurante.
La ilusión de Ana y Lourdes, como te puedes imaginar, era que la librería Pérgamo siguiese intacta. Son muchos los recuerdos. Toda una vida. Y al final sucedió lo que tanto esperaban: un antiguo cliente de la librería se ofreció a mantenerla con vida.
Fue todo muy inesperado, el último día de liquidación y tan fácil que Ana no confiaba. Este señor, que de niño iba a comprar a Pérgamo sus libros para el colegio, como tantos y tantos niños, no iba a permitir que esta historia se acabara así como así.



