El inspector que detuvo al clan de los Sanctorum vive un calvario: suspendido y acosado por los narcos

A pesar de una operación con 4 toneladas de cocaína incautadas, el agente lleva 16 meses de baja por una acusación de corrupción que sus compañeros niegan

Detenido el jefe antidroga de la Policía Nacional de Valladolid


Rubén Corral Castellanos

Publicado el - Actualizado

3 min lectura9:11 min escucha

Un inspector jefe veterano de la lucha contra el narcotráfico permanece suspendido de empleo y sueldo desde hace 16 meses por una acusación de corrupción que tanto sus jefes como sus compañeros niegan. La situación se produce después de liderar en 2020 una exitosa operación contra el clan gallego de los Sanctorum, que se saldó con la incautación de casi cuatro toneladas de cocaína y cuya cúpula acaba de ser condenada por la Audiencia de Pontevedra a más de 200 años de prisión.

Un operativo de éxito en plena pandemia

La operación tuvo lugar en 2020, en pleno confinamiento. El inspector, al mando de uno de los grupos del Greco Galicia adscrito a la UDYCO Central, logró tras meses de investigación interceptar en aguas internacionales un alijo de 3.800 kilos de cocaína valorado en 146 millones de euros. En la operación se desmanteló en tierra al clan de los hermanos Sanctorum, uno de los más potentes de Galicia, y se detuvo también a un funcionario de Aduanas corrupto.

Tras el éxito del operativo, el inspector fue ascendido a Inspector Jefe en 2023 y destinado a la embajada de España en Colombia para aprovechar su experiencia. Sin embargo, todo se torció a su regreso a Pontevedra en Semana Santa, cuando fue detenido por la Unidad de Asuntos Internos al ser relacionado con las actividades ilegales de otro inspector jefe investigado en Murcia.

Sus compañeros reaccionaron con absoluta incredulidad, pues conocían su austero estilo de vida y aseguran que siempre había actuado dentro de la más estricta legalidad". Pese a ello, un juez de Murcia le acusó de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, cohecho y blanqueo de capitales, entre otros delitos. Aunque no ingresó en prisión, fue suspendido de empleo y, 16 meses después, sigue en la misma situación sin que el instructor del caso le haya tomado declaración.

La maquinaria de acoso y derribo

En cuanto el clan de los Sanctorum se enteró de la detención del inspector, puso en marcha una estrategia de brutal acoso. La campaña incluyó la distribución de pasquines por Pontevedra con su fotografía y la palabra corrupto", que llegaron a ser colgados en los propios juzgados de la ciudad.

El acoso fue a más cuando los narcos consiguieron las diligencias de asuntos internos y distribuyeron un dosier con la fotografía del agente y su dirección particular, comprometiendo la seguridad de su familia. La campaña de desprestigio culminó con la difusión de su historial médico. Aunque se le ofreció protección policial, el inspector la declinó, muy molesto por el trato recibido.

Este calvario personal y familiar no impidió que tuviera que testificar como investigador principal en el juicio contra el clan. Lo hizo bajo una enorme tensión, llegando a escuchar gritos de "corrupto" en la sala, lo que obligó a la presidenta del tribunal a expulsar a los responsables. Pese a todo, su declaración fue sólida y clave para la sentencia.

Condena para los narcos, incertidumbre para el inspector

El juicio, que se prolongó durante seis meses, quedó visto para sentencia en febrero. Los narcos se mostraban tranquilos y aseguraban que tenían acceso al tribunal", esperando una absolución. Sin embargo, la Audiencia de Pontevedra condenó al jefe de la trama y a otros 25 procesados a más de 200 años de cárcel, un fallo que supone un espaldarazo a toda la investigación policial.

En un juzgado se sabe cómo se entra, pero nunca como se sale"

Pablo Muñoz, colaborador de La Linterna

Pese a la condena de quienes le acosaron, el calvario del inspector continúa. Sigue suspendido de empleo y sueldo mientras sus compañeros, convencidos de su inocencia, piden que se agilice la instrucción. Dada su edad, ven difícil que pueda reincorporarse a tareas operativas y recuerdan una frase muy repetida en el ámbito policial: En un juzgado se sabe cómo se entra, pero nunca se sale". Hasta que su situación se resuelva, su entorno defiende la presunción de inocencia de un servidor público considerado ejemplar.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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