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Ángel Expósito: "Seamos sinceros, ¿alguien, además de Ábalos, se fía de Pedro Sánchez?"

El director de 'La Linterna', Ángel Expósito, critica en su monólogo al presidente del Gobierno

Ángel Expósito

Ángel Expósito

Director de 'La Linterna'

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:17

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La idea me surgió tras escuchar a Ignacio Camacho en el arranque de la tertulia de esta Linterna: "Pedro Sánchez ha decidido que se ha acabado la pandemia". La frase define al personaje. Y es absolutamente cierta. Es tal el nivel de Sanchidad de Su Persona que no se le puede resistir ni una pandemia, ni un Estado de Alarma. ¿Qué se habrá creído el virus? ¿Sabe con quién ha topado?

De hecho, ayer mismo nos anunció que la izquierda volverá a gobernar en Madrid dentro de dos años. "Les anuncio que...". ¿A quién se le ocurrió el verbo "anunciar"? ¿A Iván Redondo, a Ábalos o a él solo? Pudo decir deseo, vaticino, presagio, creo que, estoy seguro, pero no. Su Persona dijo: "Les anuncio". Casi en plan bíblico. No soy quien para hacer un retrato y menos aún un análisis psicológico del presidente del Gobierno, Dios me libre, pero como le conozco desde hace 12 años me voy a detener en sus hechos recientes.

Todo empezó con su expulsión como líder del PSOE, precisamente, porque sus mayores previeron lo que finalmente ha hecho: pactar con Esquerra, con Batasuna y con Podemos.

Entonces contrató a un experto en marketing que había trabajado con el PP, Iván Redondo Productions, y recuperó la secretaría General del PSOE (cabe recordar que contra Susana Díaz, así cualquiera). Y desde ahí, desde ese momento, todo se dirigió para echar a Rajoy. Y también logró firmando hipotecas con todo quisqui pichichi. Presos, competencias, indultos, impuestos y el mismísimo Consejo de Ministros.

Y ahí aparece el gran pecado original. La gran mentira. Del no podría dormir con Iglesias en el Gobierno al abrazo de la mentira: Pablo vicepresidente del Gobierno y con él unos cuantos súbditos y súbditas. Una mentira tan falsa, un abrazo tan impostado, que solo se puede asimilar a la famosa tesis doctoral Cum Laude. Y salió de ese timo tan pancho ¿te acuerdas?

Me detengo un minuto en algunos nombres propios: Gabilondo, Franco (José Manuel), Nicolás Redondo Terreros y Joaquín Leguina, porque lo ocurrido con estos cuatro miembros del PSOE definen a Sánchez, y a Ábalos y a Adriana Lastra.

Gabilondo iba a ser Defensor del Pueblo. Como Isabel Díaz Ayuso les pilla con el carrito del helado, le obligan a presentarse. Y Gabilondo acepta. Ese es su gran error. Y la ministra Montero le hunde la campaña, Ábalos le ridiculiza y Marlaska le hunde acercando presos. ¿Y quién paga el paro? ¿A quién echan, directamente? Al propio Ángel Gabilondoy a José Manuel Franco como secretario general de los socialistas madrileños. Y por si fuera poco, abren expediente a Nicolás y a Leguina por una foto con Díaz Ayuso en una fundación de educación para niños especiales, que ellos representan.

Se confirma que hay algo peor que ser un killer y es ser injusto. Y déspota. A partir de ahí, vuelvo al experto en marketing. Porque todo lo que rodea a Pedro Sánchez es eso: marketing entendido como la imagen de venta de un producto, en este caso, un producto político. Muy alto, muy guapo, con unas espaldas anchísimas y con una capacidad de cinismo infinita. Sólo así se explica que sobreviva a la tesis, al abrazo y a las mentiras.

Unas mentiras que, casi como una patología, se expanden en todas direcciones. Y es que con un mismo asunto es capaz de engañar a todo el mundo. Con los Presupuestos, a Bruselas, a los socios, a una vicepresidenta, a otra vicepresidenta, a la oposición, a sus ministros, a los barones.

Seamos sinceros: ¿Alguien (además de Ábalos) se fía de Pedro Sánchez? Otegui, Rufián, Junqueras, Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Ursula Von der Leyen, Macron, Angela Merkel... ¿Se fían alguno de él? Es más. Entiendo que no pueden ser sinceros pero Lambán, García Page o Fernández Vara, ¿se fían de Sánchez? Ah, y mi posdata: debe ser muy jorobado estar todo el día rodeado de pelotas. ¡Ojo! debe ser muy peligroso en la política, por supuesto, en el periodismo, en casa, en el deporte... Porque los pelotas, en masa, nunca te van a decir la verdad. Porque si te dicen la verdad, están muertos. Y lo saben. Y Su Persona también lo sabe. Solo que le da igual.

Y termino con el cuento de Hans Christian Andersen: "El traje del nuevo Emperador". De ahí surge aquello de que el Rey va desnudo, con su capa invisible. Solo que nadie se atreve a decírselo.

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