Antonio, el hostelero de Adamuz que sirve de refugio a las víctimas: “Es una cosa extraña ver entrar y salir a familiares llorando”

El propietario del bar del centro de mayores de la localidad cordobesa narra en La Linterna con Ángel Expósito la noche más larga y trágica de su pueblo

Expósito y Antonio, dueño del bar de mayores de Adamuz
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Escucha la entrevista de Ángel Expósito a Antonio, dueño del bar de Adamuz

José Ángel Cuadrado

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura4:18 min escucha

La tranquila localidad olivarera de Adamuz, en Córdoba, ha vivido su noche más aciaga. Un accidente de tren ha sacudido la paz de este pueblo de 4.000 habitantes, y en medio del caos, la solidaridad ha emergido con fuerza. Antonio, dueño del bar del centro de mayores, se ha convertido en un inesperado protagonista al abrir las puertas de su negocio para acoger a las víctimas y a sus familiares. En una entrevista con Ángel Expósito en 'La Linterna', ha relatado cómo vivió las horas posteriores a la tragedia.

Una noche que empezó como otra cualquiera

Todo comenzó sobre las ocho y media de la tarde, cuando Antonio se disponía a cerrar antes de lo habitual. “Hoy voy a cerrar temprano”, pensó. Sin embargo, una llamada de su hijo lo cambió todo: “Papá, ha habido un accidente del AVE”. Antonio encendió la televisión y vio la confirmación en los teletipos de urgencia del Canal 24 horas.

Su primera reacción fue llamar al alcalde, pero ante la falta de respuesta, un concejal le devolvió la llamada. La instrucción fue clara: “Quédate, enciende las luces y pon la calefacción, porque posiblemente vaya gente allá”. A partir de ese momento, el bar de Antonio se transformó en un centro de operaciones improvisado.

Un torrente de solidaridad

La respuesta del pueblo de Adamuz fue inmediata y abrumadora. Los vecinos comenzaron a llegar con todo tipo de ayuda para los afectados. “Empezó la gente a traer agua, pan, embutidos, caldo, leche, zumo”, ha explicado Antonio. El bar se llenó de provisiones en un gesto que demuestra la unidad de la comarca en los momentos más difíciles.

Poco a poco, los afectados por el accidente empezaron a llegar. Al principio eran pocos, como un joven de Málaga que “no sabía cómo había llegado siquiera” en su desesperada búsqueda de su novia, a la que afortunadamente encontró sana y salva. Más tarde, a medida que se organizaba el traslado de los heridos, el goteo de familiares se hizo incesante.

Fue una cosa extraña, rara, a la que no estás habituado"

Antonio

Dueño del bar de mayores de Adamuz

Dramas humanos en mitad del caos

Pero no todas las historias tuvieron un final feliz. Antonio ha relatado el drama de un hombre de Huelva con cáncer que viajaba con cuatro familiares para llevar a un sobrino a ver un partido de fútbol a Madrid. “Se quedaron ahí los 4 en la vía”, ha lamentado con la voz quebrada. Este es solo uno de los muchos dramas humanos que se vivieron durante la larga noche.

Se quedaron ahí los 4 en la vía"

Antonio

Vecino de Adamuz

La noche fue un desfile de dolor y angustia. Antonio la describe como “una cosa extraña, rara, a la que no estás habituado”. Su local se convirtió en el epicentro de la crisis: “Era un entrar y salir de familiares, entrar de guardia civil, salir guardia civil, salían familiares llorando, los médicos atendiéndolos…”. La Guardia Civil movilizó efectivos desde Cádiz, Málaga, Jaén y Sevilla para hacer frente a la emergencia.

A pesar del desastre, el hostelero destaca la reacción de su gente. “Ahora ha tocado arrimar el hombro y se ha hecho lo mejor posible”, ha afirmado con humildad. La historia de Antonio es el reflejo del espíritu de un pueblo entero que, ante la adversidad, ha demostrado una solidaridad conmovedora, convirtiéndose en un ejemplo de humanidad en la peor de las noches.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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