Francesc Clavé, psicólogo forense: "La capacidad de asesinar la tenemos todos, otra cosa es que tengamos frenos morales y biológicos; no lo hacemos porque aprendemos y tenemos una ética"

El psicólogo forense analiza en COPE la contradicción entre las cifras oficiales de reclusos peligrosos y el aumento de agresiones a funcionarios en los centros penitenciarios

Francesc Clavé, psicólogo forense

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Francesc Clavé, psicólogo forense

Patricia Blázquez Serna

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Las cifras oficiales sobre la población reclusa en España presentan una notable contradicción. Mientras que solo el 1 % de los internos está clasificado como de primer grado, es decir, peligrosos, y este número se ha reducido a la mitad desde 2018, las agresiones a funcionarios no dejan de aumentar, registrándose una cada 14 horas

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Esta discrepancia fue el punto de partida del análisis de Francesc Clavé, psicólogo forense, en 'Herrera en COPE', quien ha arrojado luz sobre la compleja realidad que se vive dentro de los muros de la prisión, a raíz del testimonio de un funcionario agredido que denunció una orden "no escrita" para mantener bajas las cifras de peligrosidad.

¿Quién es realmente peligroso?

Según el psicólogo forense, las cifras de peligrosidad "siempre oscilan" y varían según el centro penitenciario o la comunidad autónoma. El primer grado se corresponde con el régimen cerrado, el más restrictivo de todos, y está diseñado para "personas que no son capaces de mantener una vida estable dentro del régimen ordinario", es decir, aquellas con una gran inadaptación a la convivencia penitenciaria.

Más allá de las clasificaciones oficiales, Clavé distingue dos grandes perfiles de presos peligrosos. Por un lado, está el recluso "impredecible", con una "forma de funcionar errática" que impide saber cuándo puede reaccionar de forma agresiva. Por otro, se encuentra el perfil que planifica sus actos, aquel que ejerce "un mal dirigido".

El experto subraya que las prisiones son un "medio que habita una población compleja" y los funcionarios de vigilancia están "en primera línea de combate". Aunque existen protocolos para minimizar la violencia, Clavé es tajante al afirmar que "el riesgo cero en un centro penitenciario, pues, no existe", reconociendo la inevitabilidad de ciertas situaciones de tensión.

Archivo - Cárcel de Sevilla I, en una foto de archivo.

Cárcel de Sevilla I, en una foto de archivo.

Las reglas no escritas de la prisión

Un módulo penitenciario es una "comunidad" donde conviven entre 100 y 200 personas, lo que inevitablemente genera "dinámicas relacionales" y jerarquías. Clavé explica que, además del reglamento oficial, existen reglas no escritas que "todo el mundo las conoce". Entre estos códigos, "el chivarse" o hablar de más "está muy muy mal visto", y los delitos de tipo sexual también son rechazados por la mayoría de la población reclusa.

Dentro de esta "subcultura" carcelaria, también se establecen otros códigos como el respeto por los mayores, aunque el psicólogo admite que este valor "se va perdiendo" con la llegada de perfiles "más incontrolables". Estas normas internas modelan la convivencia y el día a día de los internos.

La psicología del crimen y la maldad

Al diferenciar por género, Clavé señala que la violencia masculina tiende a ser "más impulsiva, es más física, es más visible". En cambio, en la población femenina, la agresión "es más relacional, no es tan física", manifestándose en forma de difamaciones, mentiras o celos. El experto lo define como "otro tipo de violencia", donde se ve "la parte oscura del sector masculino y la parte oscura del sector femenino" en su máximo esplendor.

Cárcel de Albolote en una imagen de archivo

Junta de Andalucía

Cárcel de Albolote, en Granada, en una imagen de archivo

Clavé también establece una clara diferencia entre un homicida, que puede matar en una reacción instintiva, y un asesino, que lo hace "por decisión", ya sea por venganza, poder o celos. Un nivel superior es el del asesino en serie, definido por la "serialidad", un patrón de conducta que se repite en un ciclo de excitación y relajación hasta que vuelve a buscar el estímulo.

La capacidad la tenemos, otra cosa es que tengamos frenos morales, biológicos y demás"

Francesc Clavé

Psicólogo forense

Sobre la naturaleza del mal, el psicólogo lo describe como un fenómeno "multifactorial" en el que influyen la genética, la socialización y el contexto. Afirma que, si bien todos los seres humanos tienen un "lado oscuro", la mayoría posee frenos que lo controlan. "La capacidad la tenemos, otra cosa es que tengamos frenos morales, biológicos y demás", explica. Las personas consideradas "malas" suelen presentar rasgos como el "egocentrismo, la ausencia de empatía y la ausencia de remordimiento".

Finalmente, respecto a la prisión permanente revisable, Clavé la considera una medida "aceptable" para "casos extremadamente graves", pero no una solución general a la criminalidad. Sostiene que está demostrado que penas como la cadena perpetua no reducen el crimen y que la verdadera solución es "generar sociedades que desde abajo construyan sociedades menos criminales", trabajando el problema "desde la raíz".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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